No filiaciones y otras filias, Laura Kait

No filiaciones y otras filias1

Hace un par de años escribí un libro2 sobre la experiencia de trabajo como

psicoanalista en una residencia de menores, adolescentes embarazadas y

madres. Una clínica donde los problemas de filiación se producían como causa

y como efecto. Niñas-madre, abandonadas, desamparadas; donde el hijo

aparecía fantasmáticamente como aquello que se puede tener, no sólo en el

sentido simbólico de la ecuación, sino dentro de una realidad de carencias

materiales y familiares importantes. Esta ilusión duraba normalmente el tiempo

del embarazo y un par de meses más; cuando el niño comenzaba a demandar

el único deseo era sacárselo de encima. Una joven no filiada, no podrá filiar y el

hijo acabará siendo hijo de otros, ya sean adultos de la propia familia, a veces

de la familia del novio, a veces dado en adopción y a veces dejado en las

mismas instituciones públicas, residencias de menores donde estas mismas

muchachas se criaron. Trabajé con más de 70 casos y solo una vez se produjo

la filiación, a lo largo de cuatro años de trabajo analítico, incluso cuando la

joven ya se había marchado de la institución, lo que también es original porque

normalmente las curas se interrumpían o duraban hasta que decidían

separarse del hijo. Separación en la realidad.

En estos dos años posteriores a la edición del libro, sensible ante el tema de

maternidades, paternidades, adopciones y niños abandonados, he reflexionado

sobre algunos otros temas en torno a lo filial que harían ese capítulo no escrito

del mismo libro que hoy tengo la oportunidad de esbozar.

En aquél momento, al hablar de madres no mujeres, decía:

… en el siglo XXI, una mamá de quince años, es claramente vista o escuchada como

un síntoma social y difícilmente pueda ser pensada como una mujer.

Habremos de aclarar, entonces, que no es necesario tener dieciséis años para ser

mamá y no ser una mujer. También las hay de treinta y cinco, veintiocho o cuarenta y

dos, se trata de un problema lógico y no cronológico, si bien es más sencillo

reconocerlo en las adolescentes3

Lo que en aquél momento no dije y creo que no lo había pensado aún es que

hay otro dato social igualmente interesante, por no decir alarmante, que tiene

que ver con la cantidad de hombres y mujeres supuestos adultos que no

pueden filiar porque continúan siendo hijos adolescentes, cuando no niños

desamparados. Y vamos a hablar de alguno de estos casos con los que me he

encontrado en mi práctica.

1 Presentado en las Jornadas de la “Fundación Europea para el psicoanálisis” en Barcelona, Mayo 2009

2 L. Kait Madres, no mujeres. Ed. Del Serbal, Barcelona 2007.

3 Op.cit. Introducción

1Primer ejemplo. Mujeres de más de 35 años que no se plantean la maternidad,

por diversas razones, algunas dichas de esta manera en entrevistas

preliminares:

la empresa me necesita quince horas diarias si quiero progresar como progresan los

hombres. Más adelante ya habrá tiempo para hijos, ahora ni tiempo de pensarlo”

Mujer de 38 años, que trabaja en inversiones y marketing. Soltera

“si quiero llegar a ser juez, tengo delante unos cinco años de oposiciones un hijo me

interrumpiría la carrera. Por suerte él tiene la niña… aunque me muero de celos por

todo el tiempo que le dedica ¿Cómo se puede estar celosa de una niña de cuatro

años?” Señora de 35 años, abogada. En pareja

Ya me analicé más joven, ahora vengo por algo muy concreto, no sé si esto se le

puede pedir a un psicoanalista pero quiero poder jubilarme. Me falta un año y en mi

profesión nadie se jubila. Cuando me analicé era porque quería tener un hijo y no lo

tuve, siempre lo dejaba para después, siempre habría tiempo, ahora pienso que no

tuve el coraje, esa postergación también fue por mi profesión, no quiero que me pase

otra vez lo mismo. Mujer de 64 años, política, con cargo en la administración. Soltera

Con él ni me había planteado tener hijos. Ahora es mi ilusión. He pedido un crédito al

banco para dos inseminaciones. Ya me he hecho la primera, hace un año y lo he

perdido (llora). No se sabe por qué pasan estas cosas he decidido volver al análisis

porque quisiera no fallar una segunda vez. Administrativa, divorciada, 36 años. Vive

con la madre.

No tuve hijos porque quien fue mi pareja durante doce años, era casado, su mujer

estaba enferma y él no la iba a dejar. Yo estaba de acuerdo. Y nunca pensé en la

maternidad en solitario. Como no tenían hijos los quiso conmigo, pero si no se

separaba no los podríamos tener…. Ahora me siento muy sola y me gustaría acoger a

alguna niña, ya criadita, de unos ocho o diez añitos. 52 años, diseñadora. Soltera

La primera cuestión que puede desprenderse de estos ejemplos es que

algunas mujeres, sobre todo en la vida urbana deciden tener hijos solas, la

maternidad actual no está necesariamente ligada a la pareja, al matrimonio.

Salvo para ésta última señora, que pasó de estar en posición de hija de sus

padres, a otra relación triangular luego de la muerte de su padre, nuevamente

hija de este matrimonio que nunca se separaría. Ha sido mi paciente la que

dejó a su amante, aunque mantienen una buena amistad, ahora sin relaciones

sexuales, lo que mejor garantiza una relación filial. Tampoco ha acogido a la

niña que decía querer, se está cuestionando el tema porque dedica todo su

tiempo libre a actividades lúdicas y de voluntariado y a sí misma, cosas a las

que no quiere renunciar. Me parece que en mi vida no hay tiempo para otra

niña ni en fines de semana. Preguntada por el lapsus ¿otra? Dice que es

porque en otro momento ya había pensado en adoptar. La pregunta es si la

niña de quien habla no sigue siendo ella, cuestión muy difícil de escuchar…

aún.

En este caso es bastante clara la elección por la posición narcisística como

hija, pero no lo es menos en los otros, una manera de vivir donde siempre hay,

hay tiempo, por ejemplo. La marca del tiempo biológico propio del cuerpo

femenino no entra en cuestión, no hay final, viviendo como si la muerte no

2existiese, propio de los niños que no saben de eso de morir, aunque pasan los

días matándose en sus juegos. La parte de la vida que se juegan estas mujeres

es la de su propio deseo. En ninguno de estos casos hubo una decisión

reflexiva en la cuestión de no tener hijos, en el sentido del deseo. Se ha

decidido por lo contingente o por lo que supongo que el otro quiere de mí, o se

lo ha dejado para más adelante ¿para cuando sea grande?

El segundo ejemplo que trataremos es aquél en que se reemplaza el deseo por

la tecnología. En muchas ocasiones en que el impedimento para tener hijos

pareciera de orden biológico o fisiológico, los enormes avances tecnológicos de

la contemporaneidad han venido a solucionar deficiencias importantes con

invenciones como los bebés probeta, el implante de óvulos, y demás variantes

sobre el tema. Pero resulta que muchas veces no se trata de ningún

impedimento orgánico, sino que la concepción está imposibilitada por razones

indescifrables para la ciencia.

En otros embarazos no aparecen problemas en la concepción que se produce

sin inconvenientes sino en la imposibilidad de sostenerla, se pierde el

embarazo sin que la medicina pueda saber de las causas. En muchos de estos

casos alguien podría preguntarse por el deseo. Tal como lo dice Lacan4, es un

error escuchar a la voz del cuerpo y no a la voz del inconsciente como si

precisamente no fuera por el inconsciente que el cuerpo adquiere su voz.

¿Querrá esta pareja, o esta mujer tener un hijo? ¿Querrán hacerse padres? ¿O

el hijo viene a la serie boda, casa, tele, coche, ordenador? A veces convendría

dejar al cuerpo con sus razones inconscientes, sin imponer desde fuera hijo a

toda costa. A veces también convendría derivar a un psicoanalista pero los

tecnócratas no están por la labor.

No tengo experiencia clínica en este último caso que acabo de citar, el ejemplo

surge de la relación con colegas ginecólogas y de lo que podemos leer y

escuchar en los distintos medios. Si dentro del campo médico no tengo

experiencia, sí la tengo con los servicios sociales, de aquí el tercer ejemplo del

que hablaremos.

En el funcionamiento de algunas adopciones se produce un fenómeno de

aborto de la paternidad, especialmente dramático. Se devuelven niños.

¿Cuándo? Sobre todo en la entrada en la pubertad. ¿A quién se lo devuelven?

Al estado que se hará cargo de la tutela en centros de menores. Como si el

texto, si pudiera decirse, fuese algo así: “como el hijo no es lo que yo esperaba,

afuera con el hijo y me presento en la taquilla de devoluciones”. No es esto lo

que se dice. Se dicen cosas como, es terrible, no puedo con él, nadie puede,

en la escuela no lo quiere nadie, esto pasa por la violencia que vivió al nacer, o

será hereditario ser malo, y como yo no soy responsable de esa herencia….

que se ocupe el papá estado.

La pregunta que me surge -ante tanta maternidad y paternidad imposible, ante

tanta falta de amor y de deseo- es sencilla ¿por qué? Mientras esto escribo

4 J. Lacan. L’Etourdit in Autres Ecrits: Indiquons seulement que les femmes ici nommées, y firent appel

du corps, comme si justement ce n’était pas de l’inconscient que le corps prenait voix

Pag. 463, France, Seuil 200l.

3escucho por la radio5 que la fiscalía no encuentra razones para juzgar al padre

que, el verano pasado, se dejó a su bebé olvidado dentro del coche en vez de

dejarlo en la guardería. El hijo murió deshidratado mientras su papá estaba en

el trabajo. Ahora se lo juzgaría sólo en el caso de que su mujer lo acuse.

Interesante, la ley no actúa, salvo que una madre, en este caso ¿La mujer?

decida.

En cada época los hijos han tenido distintas funciones sociales, venían a

asegurar la producción de la tierra, la trascendencia de algún apellido, la

herencia del condado, reino o el taller; o simplemente a poblar zonas vacías.

Estas razones aún están aquí. También es cierto que todas las épocas tuvieron

hijos abandonados y desamparados, incluso mucho más que hoy día.

Pero cabe la pregunta por la particularidad en la falta de filiaciones en la

contemporaneidad. Evidentemente la respuesta subjetiva sólo podemos

encontrarla en el caso por caso, pero dado que se trata de un tema social,

producto de la cultura del discurso capitalista me interesaría dejar planteada

una idea, una hipótesis.

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El agente de este discurso es un sujeto sometido a la verdad del mercado, del

lado del otro, un saber hacer dinero. Dice Lacan6, que ahí no encontramos un

sujeto sino un je. Introduce así este quinto discurso para distinguir trabajo de

saber. En el lugar de la producción, el capital coloca a los objetos de consumo,

los gadgets. Así, con el trabajo, el trabajador adquiere un sueldo, un pago, en

cambio el saber, tiene otro precio: la renuncia al goce: No es porque el trabajo

implique la renuncia al goce que toda renuncia al goce implique trabajo…. El

saber no tiene nada que hacer con el trabajo…. Y para que esto se aclare tiene

que haber un mercado…. La cuestión podría plantearse así: en el mercado de

hijos, si no hay un saber -de la castración y la falta- que haya implicado cierta

renuncia al goce, ese hijo no será filiado sino que entrará en la serie objetos de

consumo.

En este circuito mercantil, las filias entre algunos humanos pierden espacio

mientras pareciera que lo que interesa es producir objeto. Los sujetos,

entendiendo como tales a algunas personas adultas que estarían en

disposición de pensar, de cuestionar, de interrogar, incluso de hacerse cargo

de su deseo no sólo interesan poco, sino que irían a producir en contra del

mismo discurso, si es que el mismo sistema no los aloja para que produzcan

para el capital. Se trata del mercado exiliado del saber, o de algunos saberes

sólo al servicio del mercado. Con lo que algunos, producen hijos a falta de

cualquier otra cosa que producir, identificados con el capital, o no los producen

si el capital los necesita todos, entero su tiempo y sus deseos. Eso, del lado de

los padres, del lado de los hijos, interesan hijos esclavos, dispuestos a hacer lo

que les mandan: consumir y callar y usar la boca con el otro fin: que estamos

en época de oralidad, de voracidad nadie lo duda, la parte rica del mundo

capitalista genera obesos, gordotes, bebés de 90 kilos. Paradójicamente

nuevos hijos desamparados.

5 Radio “La Ser”, Miércoles 8-4-09, noticias de las 13 hs.

6 J.Lacan, Seminario Nº 16 “De un Otro al otro”. Clase del 20-8-68.

4Bibliografía

J. Lacan, Seminario Nº 16 “De un Otro al otro”. Buenos Aires, Ed. Paidós. 2008

“Radiofonía y Televisión”. Barcelona, Anagrama, 1977,

Roland Chemama, Elementos lacanianos para un psicoanálisis de lo

Cotidiano”, Ed. Del Serbal, Barcelona 2001

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Habilidades

Publicado el

7 septiembre 2025

Umbral
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