El trauma del hundimiento en Bill Viola, Graziella Baravalle

14 de noviembre de 2008

Comenzaré con una cita de Alicia en el país de las maravillas: “O bien el pozo era

muy profundo, o ella caía muy lentamente, porque tenía mucho tiempo mientras iba

cayendo, para mirar a su alrededor y preguntarse qué sucedería a continuación”

Bill Viola es un artista investigador. Según sus propias declaraciones en entrevistas se

dedica a veces más de un año a viajar y a investigar el asunto que lo ha inspirado, y

mientras tanto toma notas, escribe y medita sobre cómo representarlo y trasmitirlo.

Joven problemático, recorrió varios colegios y universidades sin poder quedarse en

ninguno, hasta que lo aceptaron en una escuela de arte experimental, donde demostró

sus capacidades creativas y llegó a ser el reconocido videoartista que es hoy.

Mi encuentro con Bill Viola se transformó en un entusiasmo .Por azar, en una visita al

Museo Guggenheim de Bilbao, pude ver su instalación Mensajeros del milenio, luego viajé

para poder ver otra de sus instalaciones en Madrid, llamada Las pasiones, de la cual

comentaré sólo un “cuadro”, o más bien pantalla.

En su obra confluyen la investigación técnica, posibilitada por el desarrollo científico

contemporáneo, sobre el tiempo y la velocidad de la luz, y su tendencia creativa como

forma de cifrar esos temas o enigmas que lo inquietan. El poeta habla un lenguaje muy

cercano del analista. El resultado es verdaderamente bello, inquietante, emocionante y

por eso he querido hablar sobre esto. Tal vez por que se trata de avances científicos y

técnicos no dedicados al sometimiento del otro, a la destrucción y a la muerte.

Se trata de la sublimación de la pulsión escópica, y su derivado la “pulsión de saber”( o

pulsión epistemológica) que Lacan en su artículo La ciencia y la verdad consideró como

actuante en la magia, la religión y la ciencia. Planteo la hipótesis, necesariamente parcial,

de que se trata en este caso de la elaboración de una experiencia traumática de

hundimiento en su infancia ( en el fondo de un lago durante bastante tiempo) que relata

haber vivido como paradisíaca, hasta que lo rescataron. A través del agua veía el fondo

del lago y el paisaje subacuático. El agua y la inmersión son elementos constantes en suobra y al mismo tiempo ese mirar a través del agua ( en un momento cercano a la

muerte) se transforma en mirar a través del lente de la cámara.

Si la sublimación es un destino de la pulsión, y es en sí misma, como escribe Freud, una

defensa contra la misma pulsión, podemos ver aquí la intrincación entre pulsión escópica,

su derivado pulsión de saber, y pulsión de muerte. Enfrentado con la muerte por

hundimiento en ese lago, el autor la experimenta como una experiencia paradisíaca, o

sea, un goce de retorno al líquido amniótico del seno materno. Pero al mismo tiempo lo

registra como una experiencia visual maravillosa, que luego seguirá desarrollando por la

sublimación de la pulsión escópica en su arte, en el que mira a través del lente y además

da a mirar a los otros, para ser rescatado de la muerte, pero utilizando, en una repetición

modificada del traumatismo, todos los elementos que se dieron en el mismo.

La instalación a que me refiero, Las pasiones, es una de las últimas, y fue presentada

este año en Madrid. Se trata de una investigación visual sobre las emociones extremas

por las que atraviesa el ser humano, el dolor, la alegría, el miedo, el odio, lo que se

experimenta ante el nacimiento y la muerte, o sea, los temas que conciernen a nuestra

práctica.

Las Pasiones son una visitación de los maestros del primer Renacimiento, que, también

eran investigadores de la perspectiva y la sombra, la aplicación de leyes matemáticas, la

química de los pigmentos. Y utiliza los mismos colores que estos maestros, estableciendo

así un puente y no una ruptura con la tradición, reconociendo a estos maestros como

inspiradores de su obra. Sin embargo, va más allá de sus maestros en un elemento que

también es central en la obra de Viola, el tiempo, el tiempo enlentecido, tal vez el tiempo

que le llevó descender al fondo de ese lago.Creo que se puede decir que en la obra de

Viola se “eleva el tiempo a la dignidad de la cosa”.

Anteriormente B V habia trabajado con pantallas enormes ( Mensajeros) acompañado por

sonidos(también es técnico de sonido electrónico) como los latidos del corazón ampliados

enormemente. En esta instalación, las pantallas, que ahora son de plasma líquido

(descubrimiento que según él le produjo una descarga de adrenalina), tienen el tamaño de

una pantalla de ordenador. Esta técnica de video le resultó esencial para comprender las

emociones (para él siempre a través de un visor). Se trataba del “pasaje de una oleada

emocional a través de un ser humano, en tomas únicas y sin editar”. A partir de aquí Viola

empieza a utilizar actores.Respecto de la velocidad, el video, que había utilizado antes, filma a 30 fotogramas por

segundo, y pero BV necesitaba más incrementos visuales de tiempo para atrapar la

sutileza de las transiciones y transformaciones. Quería un alto nivel de detalle y calidad,

así que filmó en 35 mm, a 300 fotogramas por segundo y luego lo transfirió a video digital.

Son retratos generalmente en fondo oscuro que él relaciona con las “predellas” de los

maestros renacentistas.

En Las pasiones hay un grupo de dípticos, y entre ellos he escogido uno llamado

“Surrender” , Rendición ,que muestra las preguntas que se hace el artista acerca de la

relación entre el hombre y la mujer, o lo masculino y lo femenino. En sus dípticos los dos

personajes están separados por una superficie que también los une, como un marco.(Lo

transportable en esa época que lo inspira eran los dípticos, que funcionaban como

fotografías en sus marcos).

Pero este díptico, Surrender, es diferente de los demás porque los personajes están

puestos en vertical, no en horizontal. Trataré, aunque es difícil, de describir el

movimiento.( Y mientras tanto les paso el libro con la ilustración). Hay que pensar que

estas pantallas se encuentran en una pared o en el centro de una habitación oscura. Hay

una pareja, un hombre y una mujer que parecen reflejarse como en un espejo, unidos por

la cintura. el hombre lleva una camiseta de color rojo, y la mujer de color azul (a la inversa

de lo esperado). Ambos tienen el pelo muy corto, las camisetas son iguales y apenas se

advierten en la mujer unos pechos femeninos. No hay caracteres sexuales primarios, y los

secundarios son poco evidentes. (Como en algunos naipes, Alicia en el país de las

maravillas).Parecen reflejarse como en un espejo al principio. E incluso se reflejan sus

movimientos simétricos cuando se inclinan hacia el otro como si pudieran tocarse. Pero

de repente se sumergen en el agua y sólo en ese momento advertimos la existencia de

una superficie líquida en la parte de debajo de cada personaje.. El marco, que separa la

imagen superior de la inferior, conforma una frontera, la superficie del agua, que se

convierte en un espejo para cada uno. Cuando salen de esa inmersión, las gotas de agua

caen sobre sus caras y sobre el agua. Entonces toda la imagen explota en movimientos

ondulantes. un espejo alborotado. Estas dos personas no se relacionan entre sí, sino con

la superficie del agua y con su propio reflejo. Después de tres abluciones en las que se

inclinan tratando de alcanzarse sin lograrlo, se invierten los lugares y el hombre queda

abajo. Luego otras tres abluciones y se produce una fragmentación de toda la superficie y

de este cuerpo pulsional y todo vuelve a recomenzar. Estos cuerpos , en que la parteinferior está escondida, se mueven en silencio .Cada vez que intentan acercarse, rendirse

al otro, se encuentran con su propia imagen, a la vez desdoblada en un segundo giro, y

casi se ahogan al buscar al otro en vano en el espejo de agua como modernos narcisos.

El problema de Narciso, dice Viola a un entrevistador, es que no vió el agua. (Como el

mismo Viola, pero Viola decidió desde entonces ver “a través del agua-lente”, y del

plasma líquido).

Lentamente se buscan para encontrarse, pero cada uno , en las dos partes del video,

sólo se encuentra a sí mismo, también deformado, y después de cada separación es cada

vez más intenso el dolor expresado en los rostros y en el desmembramiento, la

fragmentación y luego la falicización, hasta la desaparición en el último intento, y vuelta a

empezar otro ciclo de la repetición. En el último encuentro los cuerpos quedan girados

sobre sí mismos, formando como una esfera originaria del ser uno.El silencio nos evoca la

pulsión de muerte.No hay palabras y la diferencia sexual no existe, los troncos son

intercambiables. Terminan en las cinturas y las bocas en un grito. Hay un momento en el

transcurso del video en que parece que el otro traspasa la barra, pero enseguida se

transforma en su propia imagen reflejada en el agua de su pantalla, y en la reunión final la

esfera se alarga adoptando una apariencia fálica.Cuando se separan los cuerpos-falo se

contraen y se expanden de manera informe, como una versión contemporánea del mito

de la esfera y de narciso conjuntamente pero eliminando los órganos sexuales.La imagen

de uno bajo la barra es la imagen invertida femenina del otro y viceversa. El último

encuentro y la separació llevan a la desintegración total.(Aquí agregrar la idea de que esa

fracción representada en la pantalla vertical separada por la barra evoca un número

irracional, y esa incesante repetición el “falso intinito” o “transfinito”? de Cantor)

El espectador, para mirar este video en todo su ciclo, tiene que pasar unos 15 o 20

minutos, no recuerdo exactamente. En cambio la longitud real del film es de 45 segundos,

sólo que luego se proyecta de una manera que el tiempo resulta infinitesimal. La

participación que BV solicita del espectador parece tener lugar en la diferencia entre el

“tiempo real”, en el sentido newtoniano y progresivo del tiempo, de la narración, y el

tiempo subjetivo, que no tiene unidad de medida. Pero el que permanece, recibe los frutos

de esa contemplación, se siente, se piensa. Esta dicotomía temporal constituye ese paso

más allá de los maestros, también investigadores, del Renacimiento. Este tiempo largo

que nos transporta a otra dimensión, a otra escena, que hay que pasar sentado ante una

pantalla de Bill Viola, en silencio, invierte justamente el uso del tiempo en el ordenador ,cuyas pantallas usa BV. Sabemos que uno de los usos fundamentales del ordenador es

ser el instrumento adecuado para acelerar el tiempo de la circulación de mercancías, el

tiempo acelerado de la comida rçapida (o basura) de la vida rápida, de los contratos de

trabajo temporales, de la expulsión del trabajador de la proceso de producción. El tiempo

de las instalaciones de Viola es un tiempo de meditación, de disfrute de la obra, de

reflexión sobre los enigmas que el autor se plantea (sin pretender resolverlos) y quiere

trasmitir y compartir con el espectador, al que invita a leer y a pensar su obra.( Por otra

parte, la posibilidad de comprar los videos por la web, marcan una aspiración a la

democratización de la obra de arte).

Reelaborando la pintura de los antiguos maestros,(las Pasiones esá relacionada con

maestros como Mantegna y Pontormo) a la vez hace una apuesta por la continuidad de

los media en el tiempo, y también en lo que concierne a la narración, la representación en

la pintura, como un espectáculo simbólico. Aunque sabemos que estamos mirando

actores en una pantalla de plasma, lo miramos como si fuera un cuadro. Viola comparó la

función de la pintura del Renacimiento que estaba pensada para comunicar historias a las

masas en espacios públicos visibles, con la televisión contemporánea. Con su técnica,

Viola transfiere sus narraciones a un nuevo medio, hacia el futuro pero al mismo tiempo

señalando hacia el pasado. La obra parece representar la paradoja de Zenón, y cada

movimiento de la obra puede ser extraído como una imagen fija, pero simultáneamente

subvierte toda la noción de tiempo como secuencia lineal. A veces el movimiento es tan

lento que necesitamos quedarnos a la espera para ver una pequeña modificación en un

rostro, en una mano, en un pliegue de un vestido.

El tiempo, dice Bill Viola, es el agua en la que existimos.

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Publicado el

7 septiembre 2025

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