Histeria, caso clínico, Daniela Aparicio

Introducción

En una conversación con amigos escuche este comentario : “¿Y qué hay de la histeria, acaso

existe todavía ? Ya no estamos en la epoca victoriana.” No es la primera vez que escucho esos

comentarios que coinciden ademas con la erradicación de la histeria que lleva a cabo la

Psiquiatría oficial, que la destierra de todos los manuales de diagnóstico. Para nosotros

psicoanalistas eso no es así. La histeria sigue estando en un lugar muy especial de nuestra

teoría y de nuestra práctica Intentaré demostrarlo hoy, dando una vuelta más sobre la

histeria, que en suma viene a ser una vuelta más sobre nuestra causa: el sujeto dividido.

Lacan identifica en Radiofonía la histeria con el sujeto dividido, nada menos que con el sujeto

del inconsciente en activo.

El caso que les voy a presentar da cuenta de la existencia todavía de histerias clásicas hoy,

producto inequívoco de la familia patriarcal. El patriarcado se define como el amor de los

hombres al Padre. En esta configuración la mujer tiene un exclusivo destino maternal al

servicio de la especie. El patriarcado le reconoce sólo este estatuto de madre y no de mujer.

Todo un ideario basado en la moral religiosa y la represión sexual. Y todo ello vigente todavía

en nuestra pluralidad cultural dónde cohabitan los viejos estragos con los nuevos síntomas.

En última instancia, estamos en la Clínica de lo femeníno, cuando hablamos de histeria

hablamos tambien de las mujeres y hablamos del amor, que es cosa de mujeres como decía

Moliére. El amor, la sexualidad o el deseo, las diferentes identificaciones y una relación

especial al cuerpo y a su enigma esas son las cuestiones claves de la estructura histérica, que

se verifican en este caso. Lo más relevante del mismo y lo destaco ya de entrada, es lo que

llamaríamos su dependecia del Otro. Eso es así, en la medida que la histérica en falta siempre,

se dirige al otro para preguntarle quién es ella. Esta apertura que podríamos llamar

“adicción al Otro” define muy bien la posición histérica, como si de una droga se tratara.

Véase la parte alta del discurso histérico. S barrada—-S1, el significante amo – donde se

situa alternativamente el médico, el analista, la otra mujer, etc. – a quien ella dirige la

pregunta sobre su ser, siempre renovada.

Demanda

Hace un año aproximadamente, un colega me deriva a una mujer joven y guapa esposa de

un analizante suyo. El motivo de consulta, ya de entrada, se plantea como “dificultades

sexuales”. No hay en ella ninguna forma de parálisis, de afonía u otros síntomas conversivos

que metaforizan una sexualidad reprimida. De entrada, hay una queja sexual que se plasma

como motivo de consulta. En las primeras entrevista, Elia- podemos llamarla así – formula

su demanda y dice: “vengo porque no puedo llegar al extásis”. “No llegar al extásis”,

literalmente. Eso me dice. Lo repite varias veces y claro, yo le pregunto por el extásis. Me

aclara, que ella lo dice con sus palabras. Es su marido quien la alienta a que consulte por su

dificultad de alcanzar el orgasmo, así lo formula él. Y la manda porque siente que no la

satisface del todo. Ella viene para satisfacerle a él y sin embargo es obvio que en algo se le

resiste. Como verán solo entrar me obliga a pensar.

De entrada, esta situación nos plantea una paradoja o una división que situa una demanda de

satisfacción y un deseo de otra cosa. Orgasmo y extásis se enuncian en una dialéctica del

deseo que se juega entre el sujeto y el Otro, entre un hombre y una mujer y en la relación

sexual que no existe. “No alcanzo el extásis”. Qué demanda es esa, si muchos podríamos

contestar ¿Y quién lo alcanza? Pero veamos un poco más.

Ella se propone una meta a conseguir, quiere lograr unas “relaciones sexuales completas”. Es

lo que esperan de ella. Y es fácil de entender eso para La Mujer 10, encarnación del ideal pormultiples razones : su belleza y esveltez, su brillante carrera, su matrimonio de bien, sus dos

hijitos, la niña de tres y el niño de un año, la parejita. Ella se ha dedicado a cumplir

incansablemente las metas y las expectativas que le han depositado. Asi han sido y son las

cosas en su código familiar patriarcal, definido por el ideal paterno y por el consentimiento

materno. Sin embargo, le falta algo y por eso viene .

Lo que si tengo que decirles es que mi analizante, a pesar de esta presentación no es nada

presuntuosa, todo lo contrario, es inteligente, muy humilde y de entrada desvela una muy

llamativa inseguridad existencial, una levedad de ser que la aboca y la encomienda siempre

al Otro. Con voz de niña se presenta siempre titubeante.

En la primera entrevista recalca que le ha faltado la adolescencia, siente que ha saltado

directamente de la infancia a la edad adulta. El eslabón perdido en su percepción sería su

propio cuerpo: no conoce su cuerpo que es un misterio para ella, nunca se ha masturbado.

Empieza a esbozarse un enigma que recae sobre su goce y sobre su relación con el mismo. No

sabe muy bien lo que es el orgasmo. Sus amigas le dicen que si no lo sabe es porque no lo ha

tenido. Tambien hay mujeres pragmáticas, estas son las nuevas histéricas, las que sí saben.

Ella sin embargo insiste que de frígida no tiene nada, todo lo contrario : le gusta hacer el

amor y disfruta con su marido, muy fogoso él, aunque ella nunca tiene la inciativa y espera su

acercamiento. Si alguna vez, a insistencia de él intenta salir de su pasividad se encuentra muy

torpe y patosa, se pierde, no sabe qué hacer y la embarga la verguenza.

A medida que avanzan las entrevistas se confirma para ella la influencia que tienen sus

padres en su cabeza, en su historia y en sus decisiones, en suma en su goce. Asimismo, la

Iglesia tiene su parte importante en este extásis (y en la mayoría) : Elia fue educada por las

monjas y se caso por la Iglesia.

Me pregunta al final de una de las sesiónes “¿Cree que tengo cura? Hay un chiste que dice

que toda monja tiene su cura. Ahora bien, y en serio yo tambien me pregunto de qué quiere

curarse ella, aunque es obvio que sufre y acepto el desafío que se nos plantea cada vez que

aceptamos dirigir la cura de una histérica.

Ella se presenta como la que nunca sabe y me pide que yo le diga, que le enseñe, o que la

cure. ¿ De qué? Acepto este reto conociendo sus escollos.

Claro está, no le transmito mis dudas. Mi primera intervención apunta a la brecha que se

abre entre la derivación por via del marido, para diferenciar dos demandas en juego: la del

orgasmo – él- y la del extasis, ella.

Tambien me avisa que pensó en acudir a un sexólogo, un Otro que sabe del sexo, como

afirma la sabíduría consensuada de nuestra epoca, que tiene un especialista para cada cosa.

Alguien que le enseñe a gozar, y punto. Le digo que no creo que esta sea la vía y le explico

que no se trata de un problema mecánico. Propongo unas entrevistas. Un tiempo para que ella

pueda comprender una lógica que no es como las otras.

Por si ustedes no lo sabian, varios son los sexólogos que dicen en sus escritos que

estadísticamente muchas mujeres alcanzan el orgasmo muy tarde, despues de los 35 años,

aunque no explican el porqué.

El extásis

Siempre tiene que pagar por algo. Y paga desde pequeña con su cuerpo inundado por la culpa

y por intrusiones víricas, resfriados, faringitis de repetición, etc. ¿ Qué paga? pregunto, a

sabiendas que las más virtuosas de las mujeres son tambien las victimas más propicias para

la ferocidad del superyo.

A las pocas sesiones de venir a mi consulta, llega muy asustada. Le diagnostican una displasia

úterina y la intervienen con rapidez. Ese diagnóstico que ella nunca habia imaginado la

sacude fuertemente y abre la llaga sellada sobre sus genitales. Me cuenta su secreto. Hay una

epoca de su vida que la llena de verguenza y culpa. Sobre los 18 años vive un período depromiscuidad y libertinaje total: comienza a salir y acostarse con muchos hombres,

demasiados. No sabía muy bien porqué lo hacía, iba de uno a otro sin detenerse. Sexo puro,

dice, aunque ella no disfrutaba del todo, ellos si. Como Belle de Jour, está es su vida secreta, la

otra cara de la luna, de la cual no quiere ni puede acordarse. Da cuenta de muchas

resistencias y de la dificultad de hablar de este período de su vida. Lo ha ocultado siempre y es

la primera vez que se permite contarlo. Nadie la forzaba, es ella quien se lanzaba a la

aventura nocturna, ningún hombre se resistía a su seducción y asi acumulaba sus trofeos.

Unos veinte aproximadamente, o más, la cifra la asusta, es decir la magnitud del exceso y me

comenta que si hubieran sido cinco, le parecería más aceptable, sería otra cosa. Belle de nuit,

Elia vive esta epoca que dura unos tres o cuatro años sin remordimientos. Salía con dos o tres

a la vez, hablaba con uno que visitaba en Canarias y flirteaba con otro que estaba aquí. Eran

veranos locos llenos de pasión y sin culpa. Ella con su larga cabellera era la Diosa de los

hombres, en su pueblo de veraneo. En casa era la santita, nadie se percataba de nada. Fuera

se desataba el festival de los excesos. Se sentia muy guapa, sabía adornar su cuerpo algo

andrógino con atuendos bastante masculinos y los enamoraba a todos. Elia, intenta recordar

y traspasar el tupído velo de la represión, pero se topa con sus resistencias.

No entiende nada de esta paradoja que la habita : mujer promíscua antaño y tan

timidamente virtuosa en la actualidad.

Despues de varias entrevistas, aparece su división y el primer síntoma para ella en análisis :

¿Yo qué soy? Se asombra y pregunta. “Cómo puedo sentir esta verguenza que me embarga.

Vengo, dice esta vez en primera persona, porque me preocupa mi sexualidad, quiero saber lo

que a mi me pasa con mi sexo.” Esta pregunta nos resulta familiar puesto que equivale a la

pregunta sobre la feminidad: ¿qué es una mujer? Paso a diván.

Le resulta más facil hablar de su goce sufriente, en el cual sí navega con soltura. En eso si

podríamos decir que ella alcanza el extásis. (ver flecha goce Otro) Pierde su primer

embarazo. Todo iba perfecto. Se casan y al año se queda embarazada, desea mucho tener un

hijo y lo pierde. La displasia se inscribe tambien en el precio que hay que pagar, ella lo dice

así y este recae nuevamente sobre sus genitales. El pecado está localizado en su cuerpo y en su

sexualidad libertina. Padres e Iglesia dixit y eso para ella pesa y perdura. La educacion de

las monjas y la transmisión materna coinciden y comulgan sobre esta materia.

Define su infancia como sobreprotegida, con un exceso de cariño y de miedos.

A medida que habla se percata que depende incondicionalmente del amor de los demas y que

eso es lo que la ata: para ser amada ella lo acata todo. La dependencia del amor y

aprobación del otro es su síntoma.

Describe a su madre como una persona muy frágil que se angustia con mucha facilidad, ella

nunca ha podido contarle nada personal ni sentirla cerca en momentos difíciles. Tampoco ha

podido protestar ya que la bondad materna era proverbial. Su madre se desvivía por y para

todos y sin embargo ahora que habla tanto de ella – nunca imagino que lo haría – ahora se

percata que entre las dos hay un abismo. ¿Sobreprotegida de qué? se pregunta sorprendida, si

no pudo contarle ni siquiera su displasia por miedo a que la madre se descompansara.

Empiezan a caer y tambalearse las frases hechas. Para ella cae un mito que desvela su

carencia y una posición nueva ante una madre a quien no podía confiarle nada, nada que

tuviera una relación con su persona, su cuerpo, o sus deseos y miedos. Eso es lo que ella si

puede hacer en el análisis.

La madre estuvo interna 6 años con las monjas y amenazaba con mandarla tambien, quería

encerrarla. En eso se plasma un fantasma materno de clausura y extásis. Hace poco hablan de

una tía que se paso 10 años en el internado Su madre comenta que seguramente fue para

evitar que tuviese encuentros con chicos en su adolescencia. Elia se queda impactada por estafijación materna, que para ella remite a su epoca pecaminosa. ¡Ojo con la adolescencia! La

abuela, madre de su madre, era una mujer temible, un “Hitler”dice, mujer muy masculina.

Era dura, inflexible y sádica con sus hijos, todo un estrago. Al casarse, su padre hace que la

madre se enfrente con su propia madre, ejerce la función paterna con un poco de retraso, y

pone en crisis esta relación, cosa que la madre nunca pudo asumir del todo. Ella descubre en

análisis que su madre cae en una profunda depresión en el post-parto de ella. Primero tiene

dos hijos varones mayores, pero es precisamente cuando nace su hija que cae en la depresión.

¿Con qué la confronta su hija? Son comienzos difíciles. ¿Qué ocurrió? eso tampoco lo había

pensado nunca, dirá. El pensamiento manifiesto se conmueve y nada le encaja con el discurso

establecido, que ella acataba, aparece una nueva lógica, la del inconsciente, que incluso le

agrada. Ella que se creía tan feliz, ahora duda e investiga.

“Nos han programado para ser niños perfectos, dirá. Yo era la encarnación de la niña

modélica, este era mi papel. El único que podia tener. El que me daban, sigo en su mundo.

Quizás me monto yo misma la película. Aquí, despunta pronto la rectificación subjetiva.

Ella se queda atónita cuando su madre le dice llanamente que hubiera preferido ser monja.

Hace un año operan al padre y la madre se pasa una semana sin salir del hospital, ella le

ofrece sustituirla pero esta le dice que eso le gusta, que tiene vocación de monja. Le sorprende

este afán de sacrificio descomunal que no entiende, aunque a veces lo descubre en si misma. Y

ojo! que no estamos en las catacumbas, sino en la burguesía ilustrada catalana.

La falta….de identidad

A veces viene muy decaida e insegura, “no tengo identidad” se queja, o “como si no tuviera

personalidad” eso siempre lo ha tenido. Hay epocas que se aburre de si misma, todo el mundo

es mejor que ella. En la epoca de los 18-22 se consideraba estupenda, es la epoca que coincide

con las relaciones peligrosas. Paradoja además, me iban bien todas las cosas: los estudios un

éxito, los hombres tambien. Su actitud con los hombres era activa y emprendedora. Ahora es

escuridiza, pasiva e insegura. Se deprime y aparece esta nueva queja centrada en su “falta…

de identidad”:

“Mi madre me ha inculcado un modelo que no podía cumplir. Hay dos posibilidades: o mis

padres vivían en otro mundo, o sabían que eso no se podia cumplir. Se enfada que le hayan

puesto metas que no podía alcanzar. No podia satsifacerles a ellos ni a si misma. Estaba

dividida.

Para sus padres la perfeccion era : “virgen para siempre”, como tenía de ser una chica que no

debía salir con chicos hasta casarse. “Despues de lo que paso en mi adolescencia no podia

sentirme como una persona, me sentía una “fulana”.

Se casa con 30 años y a los pocos meses le dice a su madre que tiene hora con el ginecólogo.

Esta se sorprende convencida que no había ido nunca. Elia comenta que más bien tenía edad

para ello y que ya había hecho varias citologías. “Para mi madre yo no tenía sexo, dice, ella

ha tachado mi cuerpo a esta altura , como un vacío a la altura de mis organos sexuales y de

mi sexualidad. Aquí, señala, a esta altura y asocia con la displasia, se sorprende mucho y

concluye : “ me podia haber muerto”. Para mi madre el sexo no existía, ella no ha hecho nada

con su propia sexualidad, estaba muerta. Ella ha intentado evitarme lo que para ella fue un

maltrago. Ella lo vivio asi con su madre y no ha podido transmitir otra cosa, ni hablarme de

nada. Es lo que Elia puede hacer conmigo en su análisis. A menudo comenta que toda su

familia debería de pedir hora. Se percata de hecho que en su casa nadie ha hablado de cosas

personales, todo era impersonal, “una música celestial”. Se tambalea los valores supuestos

perenes de la familia patriarcal y ella comenta: “nada es lo que parece”.

El Falo, el padre y el maridoAl padre en cambio, de una ciudad proverbial por su calentura, le gustan mucho las mujeres

y no lo oculta demasiado. Pertenece a la categoría de hombres “calientes”. Cuando ve una

mujer le brillan los ojos, se delata y es indiscreto mirando. No tiene fama de infiel o de ligón y

Elia no sabe que hace para desfogarse. Ella de pequeña era “su ojito derecho”. Ahora le

cuesta mucho tolerar su mirada: cuando se pone un bikini él le dice que va desnuda. Y ella

comenta “debería dejarme en paz, no ve que ya soy mayor?” A todas luces, él si que lo ve. Su

mirada está muy presente. Para ella la mirada del hombre es fundamental, la situa como

mujer.

Tengo una prima virgen con 30 años, me cuenta y estamos en el 2001. Yo me fui al otro

extremo, fui rebelde para acabar con esta maldición. Me fui muy decidida y volvi con el rabo

entre piernas, derrotada. Entiende algo más de su adolescencia : se identifica al padre y a la

vez lo desafía.

Se pregunta cómo acaba su epoca loca y recuerda que se propone casarse con su última

conquista. Estaba muy segura y muy decidida. Un amigo le dice “que presuntuosa eres,

nunca se casará contigo”. No cabía en su cabeza que él la podia dejar y sin embargo eso es lo

que ocurre. El se divierte un tiempo le jura amor eterno pero se va a casar con otra, su ex-

novia. Se siente muy herida y engañada. De repende la deja caer y ella cae en la cuenta que

depende del hombre para sentirse segura. Es de las cosas peores que le han pasado en la vida,

dirá. Este abandono cierra con una depresión su periodo libertino. Alli acaba la epoca loca y

aparece cierto rechazo con los hombres. Lo deja todo y se encierra en una larga temporada, 4

años de abstinencia, antes de encontrar a su marido. Un período de purificación.

Ella ama a su marido, hombre solícito y bondadoso tan diferente del padre. Se casa con el

“para toda la vida”. El la convierte en su mujer, la ama y la desea tambien y quiere que ella

pueda gozar, por eso la envía al análisis. Comparten un rasgo común su amor por los hijos y

ciertos momentos de melancolía, a los cuales él es especiamente propenso.

Su mejor amiga le explica historias de infidelidades matrimoniales. Eso para ella es

impensable . Yo no me lo perdonaría. Ella afirma que le debe respeto a sus creencias, esta es

su fidelidad y su posición de sometimiento a los demás. Se siente infiel a su padre y madre

por haberlos traicionado con su libertinaje, ellos no saben ni sospechan nada, convencidos que

Elia llegó virgen al matrimonio. Siempre pensaba que una vez casada podría librarse de

todas las prohibiciones inculcadas. Hace 4 años que esta casada y se da cuenta que esta presa

de las mismas todavía.

Nunca le ha pasado por la cabeza engañarlo, ademas no siente atracción por ningun hombre.

Pensarlo la llena de inseguridad. Su marido ademas, no soporta conocer amigos suyos del

pasado, no le pregunta ni quiere saber. Con él tampoco puede hablar de su pasado. Al

principio intento compartir su secreto el y se topa con un fuerte rechazo. Empieza a contarle

su relacion con Juan y se percata de una reacción física muy violenta del marido, ella le llama

“celos físicos”, se quedó muy bloqueado y ella entendió para siempre que no lo podía tolerar.

Luego él efectivamente reconocía que le entraron unos celos tremendos. Desde entonces ella

se calla. En parte, se reencuentra con el veto sobre su vida sexual. Ella aclara que por aquel

entonces tenia 28 años y era plausible que hubiese tenido relaciones previas. En suma,

podemos concluir que hace semblante de monja para que su marido no sufra y mata dos

pajaros de un tiro, demanda de su madre y la de su marido. Todos me piden que sea una niña

buena. Se calla y decide que a los hombres les gustan santas, pero a la vez se pregunta porqué

él insiste tanto y la manda a tratarse por no tener orgasmos e iniciativas sexuales. ¿Y él qué

quiere? Che vuoi ¿ Se pregunta. ¿Qué quieren ellos que ella sea ? En sus fantasias sexuales

destaca la figura de un hombre superior como la de John Malkovich en la película “Liaisons

dangeureuses”, eso la excita mucho.Sus amigas se vanaglorian de sus orgasmos. Habia una epoca en la que hablaban mucho de

eso con las amigas, ahora ya no se habla tanto, todas se quejan : ellas quieren relaciones y los

hombres les dicen que no. Como han cambiado las cosas, comenta. Para ella es todo lo

contrario, su marido cada vez la desea más. Muchas veces piensa que para algunas de sus

amigas han cambiado los papeles. Asocia con su faceta masculina, igual que su padre. La

mascarada andrógina que le daba la firmeza en su epoca loca. Entonces si sabía quién era.

Se observa un viraje en la cura : se cansa de la “Sagrada Familia” y cuestiona la “bondad”

de sus padres, aflora la critica y la rebeldía. La sorprende su faceta díscola, su adolescencia

tardía. Está cansada de cargar con tanto. Solo tenia que estar a la altura de lo que esperaban

de ella : pura, buena, aplicada y callada. Empieza a recordar algunas escapadas nocturnas y

lo divertidas que resultaban. No entiende como entonces no habia remordimientos. ¿ Acaso

era otra ?

Hace poco cuenta : “esta noche creo que he tenido un orgasmo en sueños. Una especie de

contracción involutaria de los músculos, muy placentera. No es la primera vez que me pasa,

ultimamente a menudo. Cada vez puede alargar mas este tiempo y sentir el placer. Es incapaz

de acordarse de ningun sueño ni asociarlo a nada. Sólo algunas imágenes como si se estuviera

rozando con algo, frotandose con una barra metálica, como la que tienen los bomberos, o las

bolas de los niños en los columpios. Recuerda algo entre las piernas que resulta placentero.

Ahora que ella goza más, el marido le pide otro hijo, el tercero. ¿Qué quiere?

Comentarios

Ella escindida como Belle de Jour : santa de dia y fulana de noche padece su propia escisión.

Para entender la misma división y la estructura del sujeto histérico relevamos los aspectos que

siguen :

1- la adicción al Otro

Dividida entre las demandas maternas y las de su marido, reproduce a su manera, la division

de su madre y su colapso en la depresión cuando no sabe a que amo encomendarse, a su

madre o a su marido. ¿Que hacer cuando los amos no se ponen de acuerdo? Eso en la clínica

se ve con mucha frecuencia. Es a la luz de esta adicción tambien que podemos entender las

disociaciones y multiplicidad de identificaciones en la histeria, las “personalidades multiples”,

como lo llamaba Freud.

En el esquema de la sexuación femenina localizamos la división del sujeto que pasa por el

Falo, para el caso su marido y más allá, aspira a la privación como un goce Otro,

significante de la falta en el Otro. Este último está marcado generalmente por el Otro

primordial materno y por sus demandas. Esta aspiración especificamente femenina

transmitida de madre a hija, que conocemos clínicamente como los “estragos maternos” son

los que dan consistencia a este matema lacaniano del goce femenino y confirman su lógica.

¿Ella demanda satisfacción o aspira al extásis? That is the question, como decíamos en un

principio. Esta es exactamente la brecha que va del orgasmo al extásis, o de su posición de

objeto y la de sujeto. Es la división que sufre l/a Mujer no-toda entre deseo y goce, entre

goce fálico y goce Otro.

Ella oscila entre la aspiración a un amor absoluto e incondicional y los devaneos eróticos o

erráticos, en los que busca su identidad y sus compensaciones.

En eso la Histeria muestra de una forma flagrante la problemática del deseo en relación a la

demanda. La demanda del Otro primordial, como decía antes. Algunas se quedan apresadas

en eso y para asegurar lo irreductible del deseo a la demanda, no satisfacen la demanda y asi

garantizan el deseo. Eso es asi en la anorexia, es su modo de operar una separación de la

demanda del Otro. Ella demanda con los significantes del Otro. ¿Quién demanda cuando ellahabla? la madre, el marido, su padre…. Estos significantes del Otro son muy presentes cuando

habla y a veces se confunden en su cabeza contra todo sentido común. Es lo que conocenmos

como alienación. Ahora bien, entra en análisis cuando puede producir una demanda propia

que la remite a su propia verdad, cuando se percata que su sexualidad va más alla de las

demandas de su marido. Se percata tambien que su lugar de hija esta invertido, es ella quien

sostiene a su madre y contiene sus angustias supliendo a la madre que esta no tuvo, se percata

que las demandas maternas le pesan en su cuerpo y lo mortifican. La histérica sufre de

reminiscencias y nos demuestra que el inconsciente se arraiga al cuerpo por la via pulsional.

Su madre, sobre el registro de la feminidad ha sido nefasta, la refiere solo a la maternidad y

le cierra sistematicamente el camino a la sexualidad, por eso ella decide en su adolescencia

buscar la respuesta del lado de los hombres.

2- Goce femenino y sacrificio :

Ella es un sujeto que se sacrifica, paga por todo, véase el aborto la displasia y otros, no

desaprovecha ninguna enfermedad de sus hijos para caer tambien. Su cuerpo da cuenta de

un sufrimiento interpretado como culpa y castigo. Por otra parte, en relación a sus hermanos

que gozan de los bienes terrenales y de la situación económica paterna, ella se declara

abstinente. Se abstiene, no le interesan los bienes de este mundo, o mejor dicho no es eso

exactamente lo que le interesa. Hace alarde de una ética de la desposesión que no se inscribe

para nada en la circulación de los bienes, sino que prescinde de los mismos para gozar de su

privación. La hystoria, con y griega como la escribe Lacan, esta llena de esos sacrificios

femeninos. Para comprobarlo basta con leer la vida de las santas. Los que trabajamos en el

campo de las anorexias sabemos algo de este anhelo total de la privación, ya que este puede

alcanzar incluso la muerte en su aspiración absoluta. En estos casos dice Lacan el menos de

satisfaccion es un plus de goce. La privación, se convierte en un absoluto del goce al cual

aspira y nunca alcanza. Cualquier satisfaccion comparada con eso resulta insignificante.

Cómo subjetivar este goce fuera de la castración. En eso se pueden inscribir muchos de los

excesos que vemos en la clínica y que nos plantean dudas diagnósticas. Esta cuestion que se

presenta con gravedad en muchas consultas de mujeres guarda una relación estrecha con el

goce femenino. Hoy además, la religion o la mística no les ofrecen esta magnifica causa a

nuestras histéricas y estas no saben a qué santo encomendarse.

3- Un deseo de insatisfacción :

El fantasma de seducción en Freud supone al padre como agente del deseo que seduce al

sujeto y lo situa en el lugar del objeto. En su análisis, las últimas sesiones, manifiesta una

rabia incontenible y un rechazo contra este padre tiránico pero muy idolatrado, que solo la

contempla como objeto. Esta sería una primera lectura de la cuestión, del lado de Freud. La

segunda lectura, se refiere a una cuestión estructural: el deseo insatisfecho en la histeria. Se

escabulle como objeto, no quiere satisfacer al marido, que le pide orgasmos e iniciativas

amorosas. ¿Porqué ? si ella afirma quererlo y desearlo y esta dispuesta a todos los sacrificios

para demostrarlo.

En “La subversión del sujeto y la dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano” Lacan

dice hablando del deseo en la histeria “.. en la medida en que el deseo sólo se mantiene por la

insatisfacción que aporta allí escabulléndose como objeto”. ¿A qué estrategia responde esta

táctica del escamoteo? Lo que conocemos como la “derrobade”. Cuando la histérica se

escabulle – o no alcanza el orgasmo que le pide su marido- la intención es la de mantener la

falta y sostener el deseo que lo seguirá siendo sólo en la medida que es insatisfecho. La falta

garantiza esta circulación del deseo y su perdurabilidad. Elia deja una brecha en su propia

satisfacción, este es su “extásis”, no tiene orgasmos ni se los da al marido. En este punto se

situa como amo del deseo, la que tiene la patente de su fabricación.La operación que plantea el deseo insatisfecho tiene un doble resultado: primero hace desear

al otro y segundo le permite a ella manternse en una posición deseante.

4-La pregunta histérica

¿Yo qué soy ?¿Qué es una mujer? Esta es su pregunta, en sus palabras su “falta de

identidad” o la pregunta que ella le plantea siempre al Otro. Ella queria consultar a un

sexólogo, pero rapidamente se percata y eso es tambien lo que nos enseña la Histeria, que la

sexualidad no es la genitalidad.

Sin embargo, vemos que aunque ella se escabulle está alienada al Otro, adicta. Eso explica a

menudo la queja reiterativa acerca de su ausencia de autonomía, de la dependencia que la ata

y somete todavía a sus más allegados, padres y marido. Su carencia de ser la somete a los

dictados ajenos.

Este falta que la carcome y que Freud definía como una falta de identificación narcisista, es

un deficit específico de la histeria. Con Lacan hablamos de la falta del significante

identificatorio para la femineidad. El sujeto está separado de su ser, o de su identidad. Es por

eso que la histérica formula a los otros amos, los que saben supuestamente, una pregunta

acerca de su ser. “¿Qué es una mujer?” “¿Yo que soy, hombre o mujer ?” . Con eso se dirige

a los amos, los que saben , para que se lo digan. S barrada —- S1, nuevamente nos remitimos

a la parte superior del discurso histérico. En este trayecto destacamos dos momentos :

a- En su época coleccionista de hombres Elia intentaba saber qué es ser la mujer de los

hombres, en sus brazos buscaba su identidad. En aquel entonces ella fue lo que saben los

hombres “sexo puro”, el objeto de los hombres.

Se dirige a los hombres y hace de hombre, para saber la respuesta. Produce una inversión

imaginaria y se situa esta vez del otro lado, identificándose con el otro sexo. Dora tambien se

identifica a su padre, o con el señor K. produciendo una serie de síntomas de conversión que

se pueden descifrar gracias a esta identificación viril. (ver Intervención sobre la transferencia)

b- Se dirige a la analista, la otra mujer que sabe lo que significa ser una mujer. Este es el

lugar de todo analista en el comienzo de la cura, en tanto sujeto supuesto saber, lugar del cual

tendrá que desalojarse para ocupar el lugar de objeto causa del deseo de su paciente.

¿Que me pide? Elia, cuando se arrima al psicoanalisis ? pide -el caso demuestra esta

operación – la respuesta a la pregunta sobre el sexo y sobre el enigma de la feminidad, por

enésima vez.

Ella, no puede pasarse del Otro, nada que ver, o todo lo contrario del goce soltero del que

tanto hablamos, como figura de nuestro tiempo, por eso ella es clásica. El soltero del goce es

un toxicómano que no pasa por el Otro, tiene su objeto a mano y lo goza en solitario. Esta

apertura al otro que comprobamos todavía en la Histeria y que aún podemos llamar amor

está en la base de los vínculos entre un hombre y una mujer, entre una madre y un niño y

constituye un fundamento para el lazo social. En un momento en donde muchos se empeñan

en encontrar el objeto para comérselo o consumirlo saciándose en su goce autoerótico, ella

hace un sintoma y dice no hay satisfacción del deseo.

Todo ello bien merece romper una lanza en favor de la Histeria para rendirle un pequeño

homenaje, a la vez que un estudio clínico.

www.danielaaparicio.com

Habilidades

Publicado el

7 septiembre 2025

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