Contribución al Seminario Umbral del día 19 de octubre de 2009.
Abstract:
PRESENTACIÓN TEÓRICA
Un Recuerdo Infantil de Leonardo da Vinci, S. Freud, 1910
El 1 de octubre de 1911 Freud escribe una carta a Else Voigthlander donde dice que
“Tres ensayos sobre una teoría sexual” y “Leonardo” son ensayos sobre las
influencias accidentales, poco estudiadas frente a lo constitucional. En la página 1616
(del 8º volumen de las Obras Completas, de Editorial Biblioteca Nueva, Barcelona
1988), que pertenece al apartado VI del texto que nos ocupa, aparece la frase, que
podría ser un resumen: «Así, pues, las aportaciones del instinto (pulsión) sexual a la
vida anímica de Leonardo quedan repartidas entre la represión, la fijación y la
sublimación». Resumiendo más, podríamos decir que en este texto Freud trata la
homosexualidad y la sublimación. Pero veamos si las «influencias accidentales» de
Freud intervienen en este trabajo.
A cargo de Albert García
Abstract:
PRESENTACIÓ TEÒRICA
Un record infantil de Lleonard da Vinci, S. Freud, 1910
L’1 d’octubre de 1911, Freud escriu una carta a Else Voitghlander on li diu que “Tres
assajos sobre una teoria sexual” i “Lleonard” son assajos sobre les influències
accidentals, poc estudiades en front d’allò constitucional. En la pàgina 1616 (del volum
8è de les Obres Completes, d’editorial Biblioteca Nueva, Barcelona, 1988), que pertany
a l’apartat VIé del text que ens ocupa, apareix la frase que podria ser-ne un resum:
“Així doncs, les aportacions de l’instin (pulsió) sexual a la vida anímica de Lleonard
queden repartides entre la repressió, la fixació i la sublimació”. Ara toca veure si les
“les influències accidentals” de Freud intervenen en aquest treball.
Texto utilizado: 8º volumen de las Obras Completas, de Editorial Biblioteca Nueva,
Barcelona 1988. Las páginas citadas se corresponden a ella.
Los textos los tienen y muy probablemente los han leído para hoy, así que sólo
subrayaré algunos puntos:
1.- El capítulo III establece la relación del niño a la madre de modo que la
homosexualidad sería la consecuencia de una madre fálica y un padre ausente. Pero creo
que, además, introduce los primeros elementos de lo que con el tiempo se llamará la
forclusión del padre. En este capítulo encontramos elementos característicos de esa
época de Freud en que quiere unir los antecedentes mitológicos con sus
descubrimientos: de ahí que le venga tan bien la versión alemana de la ficción novelada
de la vida de Leonardo donde se tradujo buitre (y sus connotaciones mitológicas) en vez
de milano. Por ejemplo, un par de años después presentará “Totem y Tabú”. También
aparece por primera vez el concepto de narcisismo, sobre el que volverá con “La
introducción al narcisismo” cuatro años después. Y, por último, deduce el amor de
Leonardo por su madre, relacionado con el amor por sus discípulos, a partir, entre otras
1cosas, de las notas detalladas de los gastos ocasionados por ellos y por el sepelio de la
madre.
(Paso fotocopia de un manuscrito de Freud con anotaciones de sus gastos, muy precidas
a las de Leonardo)
En el primer caso, cap. III, podemos extraer tres fragmentos:
Pag. 1596: donde dice que el niño tiene que acogerse a la hipótesis de que todos,
incluso las mujeres, poseen un miembro igual al suyo. Con ello resalta el carácter
investigador mediante una pulsión escópica que trata de averiguarlo.
Pag. 1598: “En todos los homosexuales sometidos al análisis se descubre un intensísimo
enlace infantil, de carácter erótico y olvidado después por el individuo, a un sujeto
femenino, generalmente a la madre; enlace provocado o favorecido por la excesiva
ternura de la misma y apoyado después por un alejamiento del padre de la vida infantil
del hijo. Sadger hace resaltar que las madres de sus pacientes homosexuales eran en
muchos casos mujeres hombrunas, de enérgico carácter, que podían desplazar al
padre de su puesto en la vida familiar o sustituirle. En mis observaciones he hallado
también algunas veces estas mismas circunstancias; pero la relación causal a que nos
venimos refiriendo se me ha mostrado aún con mucha mayor evidencia en aquellos
casos en los que el padre falta desde un principio o murió dejando a su hijo en edad
temprana y entregado, por tanto, a la influencia femenina. Llega incluso a parecer que la
existencia de un padre enérgico garantiza al hijo la acertada decisión en su elección de
objeto sexual, o sea la elección de un objeto sexual del sexo opuesto.”
Y pag. 1600: cuando comenta que Leonardo “sólo admitía como discípulos niños y
adolescentes de singular belleza, con los cuales se conducía bondadosamente,
asistiéndolos por sí mismo cuando enfermaban, como una madre asiste a sus hijos y
como su madre hubo de asistirle a él”.
Cito un fragmento de un texto de Emiliano del Campo aparecido en el nº 14 de
Acheronta1: “Freud, la bisexualidad, la libido homosexual y el fantasma femenino de la
castración en el varón. Implicancias teórico clínicas”, fragmento que comenta este
pasaje:
“Esta cita la considero fundamental, es la innovación freudiana que descifra la función
de ‘la madre fálica’ como la figura que, para constituirse, implica las distintas variantes
de la ‘expulsión’ del padre como garante de la castración. Mi experiencia clínica en el
análisis de una perversión fetichista, me permite afirmar que se trata de la estructura
sobre la que se fundan las perversiones: hay una ‘forclusión local’ del padre de la ley de
la castración en distintos grados, la ley es ejercida por esta figura materna, la que Sacher
Masoch en sus novelas la describe como la ‘mujer verdugo’.”
Pero es que, además, aparece por primera vez el término “narcisismo” (p. 1599 Ibíd.):
“El niño reprime el amor a su madre, sustituyéndose a ella; esto es, identificándose con
ella y tomando como modelo su propia persona, a cuya semejanza escoge sus nuevos
objetos eróticos. De este modo, se transforma en homosexual o, mejor dicho, pasa al
autoerotismo, dado que los niños objeto de su amor no son sino personas sustitutivas y
reproducciones de su propia persona infantil, a las que ama como su madre le amó a él
en sus primeros años. Decimos entonces que encuentra sus objetos eróticos por el
camino del narcisismo, refiriéndonos a la leyenda griega de aquel adolescente llamado
1 vide: http://acheronta.org/acheronta14/bisexualidad.htm
2Narciso, al que nada era tan amado como su propia imagen, reflejada en el agua, y que
fue transformado por los dioses en la bella flor que aún lleva su nombre.”
2.- El capítulo IV, recorre la obra pictórica de Leonardo con especial acento en la
sonrisa de sus cuadros, a la que atribuye la sonrisa de la madre, o la relación entre su
madre y él e, incluso, entre dos madres y un niño. Leonardo, hijo ilegítimo, sólo verá a
su padre a los cinco años, conociendo entonces a la mujer de éste. Es decir, se
encuentra, como en el cuadro de Santa Ana y la Virgen María, con dos madres. Hasta
tres, si contamos a la madre del padre. Y en este capítulo establece la sublimación como
el modo de desviar la libido reprimida y si eso es posible en su totalidad o no. Además,
resalta el hecho de que no acabara sus obras y se dedicara a la investigación.
DE LA ÉPOCA
No estaría de más preguntarnos cuál era la subjetividad del tiempo en que Freud
escribió el Leonardo. Al menos, en lo que se refiere a la homosexualidad y su
tratamiento en la época. Estuve buscando algunas referencias. Como ejemplo, encontré
una de Emma Goldman, anarquista, activista, conferencista y agitadora feminista,
autora, entre otros, del libro “El trato injusto a los Homosexuales (1900-1923)” 2. Para
hacernos una idea, recibió todo tipo de críticas por entrevistarse con Oscar Wilde y por
acercarse a temas tabú como la homosexualidad, incluso censurada por sus compañeros
anarquistas.
Hemos de citar la frecuente correspondencia entre Freud y Thomas Mann, padre de
familia, respetado por la sociedad, que luchó contra sus deseos homosexuales y que,
según reconoció él mismo, inspiraba su literatura y los ocultó en sus escritos en un
código sólo accesible para los iniciados.
Encontré también un texto de Henry Abelove, Traducido por Elbio Raúl Degracia:
“Freud, la homosexualidad masculina y los americanos”. Texto extraído de «Grafías de
Eros (Historia, género, e identidades sexuales)», editorial EDELP, julio 2000, Buenos
Aires, Argentina3 . Allí pueden encontrar más material. En definitiva, remarca la
insistencia de Freud en que no se considerara la homosexualidad como un tercer sexo.
Este mismo autor reproduce parte de una entrevista a Freud del año 1903 del diario de
Viena Diet Zeit, en ocasión de un escándalo local ante la acusación de homosexualidad
de un profesional vienés. El periodista pregunta la opinión a Freud, quien responde:
“Defiendo la postura de que el homosexual no es propiedad de un tribunal. Además
tengo la firme convicción de que tampoco los homosexuales deben ser tratados como
enfermos, ya que una orientación perversa está lejos de ser una enfermedad. ¿Eso acaso
no nos obligaría a caracterizar como enfermos a grandes pensadores e intelectuales a
quienes admiramos por su salud mental?”
DEL CONTEXTO:
1910 es la última época del idilio entre Freud y Jung.
También del distanciamiento con Fliess del que decía, 10 años antes (carta del 7 de
mayo de 1900) cosas como estas: «¡Muchas gracias por tus amables palabras! Me
halaga tanto oírlas, que si estuviese en tu compañía casi estaría tentado de creer en parte
de ellas… No obstante, nadie puede reemplazarme el contacto con el amigo, que
una faz particular mía -quizá femenina- reclama con urgencia, y las voces interiores
2 Vide: http://proyectilfetal.blogspot.com/2008/05/el-trato-injusto-los-homosexuales-1900.html
3 vide: http://www.con-versiones.com/nota0502.htm
3a las que acostumbro prestar oído me sugieren una estimación mucho más modesta de
mi obra que la que tú quieres proclamar.» Luego vendrá el distanciamiento,
vehiculizado por algo que más o menos aceptó Freud anteriormente, como es los
trabajos de Fliess sobre la bisexualidad.
En la correspondencia de Freud leemos que pasa un período de tiempo en que no
encuentra el hilo de su creatividad.
La interpretación de los sueños, de 1900, en el prólogo de la re-edición de 1908, Freud
confiesa que “esa obra era parte de mi análisis que representaba mi reacción frente a la
muerte de mi padre…”
Hasta 1909, fecha del texto publicado en 1910, Freud ha escrito la “Interpretación de los
sueños”, “Los 3 ensayos”, “La Psicopatología de la vida cotidiana” y cuatro de los cinco
historiales. Con el texto de Leonardo camina hacia “Pulsiones y sus destinos”.
En una carta de Freud a Jung (17 octubre 1909) en la que le comenta los avances sobre
la sexualidad infantil que le está suponiendo el estudio de Leonardo, le dice: “tengo un
paciente con la constitución de Leonardo, pero sin su genio”. Me llamó la atención
porque en esa frase creí ver de qué se trata también en este texto: indagar en la
genialidad.
El 1 de octubre de 1911 Freud escribe una carta a Else Voigthlander donde le dice que
«3 ensayos sobre la teoría de la sexualidad’» y «Leonardo» son ensayos sobre las
influencias accidentales, poco estudiadas frente a lo constitucional». Lo cual no es
cualquier cosa. Y si esas influencias accidentales tienen peso en la obra de Freud, cabe
preguntarse hasta qué punto el paso de sus propias influencias accidentales
constituyeron parte de su investigación.
Carlos Oks, en su artículo “Freud y su Leonardo” (El Sigma, 23 de marzo de 2007)4
,
remarca que el retorno de Leonardo a la pintura, tras el encuentro con la joven florentina
capaz de recordarle la sonrisa de la madre, es a los 50 años. Vuelve a ser creativo a los
50 años, del mismo modo que lo fue su padre a esa edad a partir de la cual llega a tener
once hijos más. Y Freud tiene 54 cuando escribe esta obra.
En el mismo artículo, Carlos Oks pone el acento, mediante la cita de otros autores, en
que, por un lado, “Leonardo ocupa el lugar del duelo en su relación con Fliess” y, por el
otro, se pregunta “qué impulsa a Leonardo al estudio de la naturaleza y de las ciencias,
más allá de sus contemporáneos.” Pregunta que se podría formular a Freud.
En la página 1616 (del mismo volumen de Freud), que pertenece al apartado VI del
texto que nos ocupa, aparece la frase, que podría ser un resumen:
«Así, pues, las aportaciones del instinto (pulsión) sexual a la vida anímica de Leonardo
quedan repartidas entre la represión, la fijación y la sublimación».
Óscar Masotta, en “Lecturas de psicoanálisis. Freud, Lacan” (Paidós, Buenos Aires,
1991), traza la línea: ausencia de padre-madre fálica-narcisismo-homosexualidad.
Octave Mannoni, en su biografía “Sigmund Freud” (utilicé una versión en catalán de
Edicions 62, Barcelona 1991), asegura que lo que le interesa a Freud de Leonardo son
sus propios problemas. Leonardo va más allá que sus contemporáneos en el estudio de
la naturaleza y de las ciencias y deja inacabadas sus obras de arte, con lo que Freud
apunta a la imperfección de la sublimación. Un apunte que desarrollará en “Las
pulsiones y sus destinos”.
4 vide: http://www.elsigma.com/site/detalle.asp?IdContenido=11395
4El primer interés cultural de Freud pasa por el antiguo Egipto. De hecho, en
“Leonardo”, utiliza la divinidad Mut. Será más tarde cuando vaya introduciéndose en lo
italiano.
Para él, Italia representaba fundamentalmente el cristianismo y, también por ello, había
una cierta reticencia hacia ese país. Probablemente podría deberse a la anécdota,
teniendo 12 años, vivida con su padre: un cristiano le tira la boina y le grita “judío baja
de la acera”.
Añadamos a esta anécdota la edad del padre y superpongamos todavía parte de un
fragmento ya citado de Leonardo, el que dice:
“En mis observaciones he hallado también algunas veces estas mismas circunstancias;
pero la relación causal a que nos venimos refiriendo se me ha mostrado aún con mucha
mayor evidencia en aquellos casos en los que el padre falta desde un principio o murió
dejando a su hijo en edad temprana y entregado, por tanto, a la influencia femenina.
Llega incluso a parecer que la existencia de un padre enérgico garantiza al hijo la
acertada decisión en su elección de objeto sexual, o sea la elección de un objeto sexual
del sexo opuesto.”
Si aún añadimos más, por ejemplo, la preocupación homosexual, tenemos un buen
combinado.
El judío Freud, al que podríamos nombrar como “el dispuesto a no bajarse de la acera”,
insistía en su deseo. Seguía atado a la escena que imaginó a partir de la decepción que le
causó su padre humillado por el cristiano en la que Amílcar Barca hace jurar a su hijo
Aníbal que tomará venganza de los romanos.
No será catedrático hasta 1902. El 26 de mayo de 1907, el mismo año en que se
encuentra con el relieve en Italia, agradece a Jung que le haya gustado “La Gradiva”,
que no ha gustado o ha dejado indiferentes a los demás. Un año antes de “Leonardo”
pronuncia las conferencias en EEUU donde, según sus palabras, se sintió acogido como
igual, mientras en Europa se sentía menospreciado.
Será el 12 de octubre de 1910 cuando se constituirá la Asociación Psicoanalítica de
Viena, como tal.
Insiste y, de la misma manera que Leonardo, se embarca en la investigación, más allá
del rechazo académico contemporáneo .
Para ello utiliza la anécdota, ficticia por otro lado por incompleta, de la biografía de
Leonardo y algunos detalles que hoy pierden importancia, como la cola del buitre o el
milano, que ha producido bastantes páginas. Si alguien quiere entretenerse, puede leer
un artículo de Claudio R. Boyé, “Una operación de lectura en Freud”, publicado en
Página 12, el 22 de mayo de 20085 . También encontrará un breve repaso de la afición
de Freud hacia la literatura (Jensen, Sófocles, Shakespeare) para ir construyendo su
teoría. En este artículo, Boyé se pregunta si la utilización del milano hubiera llevado el
texto a otro lugar, pues en el cuaderno de notas de Leonardo hay una colección de
fábulas sobre las pasiones; y una de ellas, titulada envidia, trata del milano.
A lo largo de la historia, los fundadores, en el sentido de crear una nueva línea de
conocimiento que trastoca el tiempo en que vivieron, han sufrido una especie de pánico
provocado por el propio descubrimiento y las consecuencias que en cada época podían
poner en peligro incluso la vida. No es de extrañar que algunos de estos hallazgos vayan
5 vide: http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-104588-2008-05-22.html
5acompañados por un mea culpa o un añadido que suavice la incorrección respecto de lo
correcto. Cuando los físicos iban descubriendo la ley de gravedad o el sistema
planetario, solían añadir su admiración por el perfecto orden divino que lo permitía.
Otras veces nos encontramos con modos de poder balbucear lo que adviene gracias a
comparaciones, metáforas o ficciones que puedan aportar elementos allí donde la
realización, el acabado, aún no ha encontrado las palabras. Aquí podríamos situar la
aparente falta de rigor en Freud cuando no coteja el término buitre por milano.
Enamorado de la mitología egipcia, qué mejor oportunidad para embarcarse en el Muth,
madre, como vehículo con el que transitar lo que no puede llamarse todavía madre
fálica.
Por último, cabe destacar lo que ocurre cada vez que uno vuelve a los textos de Freud:
que siempre encuentra una enseñanza nueva. Aquí, por ejemplo, cuando
contextualizamos un texto, observar hasta qué punto el momento de análisis de cada
uno influye en su propia práctica o en su desarrollo teórico. Algo que, bien trabajado,
quizá nos daría las claves de la dirección tomada por cada uno de los llamados
postfreudianos. O sobre los atascos de nuestra clínica.
Y, si quieren ir más lejos, incluso más lejos de lo que “se espera en nuestro tiempo”,
habría que comprobar si la relación madre fálica/padre ausente sigue determinando, tal
como aparece en “Leonardo”, la homosexualidad de nuestra época, abundante en
nuestras consultas y con características particulares en nada parecidas a las de 1910.
Porque uno de los sentidos de la teoría pasa, o debería pasar, por la experiencia de
nuestra clínica.
Albert Garcia Hernàndez. Seminario en Umbral del 19 octubre 2009. Pati Llimona
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