Seminario XIII de J. Lacan[1]
El objeto del psicoanálisis- 1965/66
Primera clase del 1-12-65
La ciencia y la Verdad[2]

 

Laura Kait

laukait13@gmail.com

 

Introducción:

Recordamos que al comenzar, el curso pasado, con el seminario XII, Jackobson le decía a Lacan que cada vez que un pensador no sabe bien de qué hablar, dice problemas cruciales, que es el título de su seminario. Pienso que si bien es un poco exagerado este comentario, el Seminario XII, parece un recurso, a la vez puente e introductorio, para lo que vendrá en su enseñanza.

Puente, por que aún recibe el efecto de la excomunión, que decidió a Lacan, a interrumpir Los nombres del padre, seminario que acababa de iniciar para ocuparse de redefinir los cuatro conceptos fundamentales, que él lee en Freud.

Introductorio, porque abre lo que vendrá, que podemos pensar como elementos cruciales del psicoanálisis. En este que empezamos el tema será el objeto a, al año siguiente se ocupará del fantasma, luego del acto del psicoanalista, en el seminario XV. Y del goce en el siguiente, De un otro al Otro.

Así tenemos,

  • cuatro conceptos fundamentales: inconsciente, repetición, transferencia y pulsión. Leídos en Freud y definidos en el Seminario XI
  • Y lo que llamo hoy: cuatro conceptos cruciales: objeto, fantasma, acto y goce. Cruciales,también en el sentido que se cruzan, en esa urdimbre de la teoría que sostiene nuestra clínica.

Ocurre algo muy especial en con este seminario XIII y es que la primera clase que hoy trataremos tiene como siempre varias versiones, salidas de las diferentes desgravaciones que al transcribirse dieron textos con diferentes matices. Pero, en este caso[3], una de esas versiones, está escrita por el mismo Lacan. Apareció con el título de La ciencia y la verdad, en el primer número de Cahiers pour l´Analyse, publicación del Círculo de Epistemología de la Escuela Normal Superior (ENS), en enero de 1966, justo un año después de haberse dictado la clase. Y luego, aparecerá como último texto en los Escritos 1, cuya primera edición en francés es de 1970. Me parece subrayable que haya elegido La ciencia y la Verdad, como texto de cierre de sus Escritos 1. Es un cierre, que inaugura la conceptualización propiamente lacaniana que desarrollará con el objeto a y luego con los nudos.

Comienza, este seminario, agradeciendo a la Escuela Normal Superior (ENS) por alojarlo en su sede. Estos agradecimientos no están en el texto escrito, pero sí en las transcripciones. Señalemos que este agradecimiento nos está diciendo algunas cosas. En primer lugar, sigue sin tener un espacio propio, psicoanalítico, para su enseñanza, desde la expulsión de la IPAen 1963. Aunque en 1964 había fundado la Escuela Freudiana de París, no tenían lugar. Mucha gente asistía a sus seminarios y la invitación de la ENS, era de agradecer. Recordemos que en la época Jean Hyppolite era su director, cargo que ocupó  desde 1954 hasta 1968.

Me gustaría aprovechar este doble hecho, de segregación por un lado y alojamiento por otro, para recordar el vínculo Lacan-Hyppolite, que había nacido en 1954, cuando el primero invita al filósofo a su seminario para hablar de la negación (Verneingung). Lacan se interesa por la lectura hegeliana de la obra de Freud que desarrolla Hyppolite, puntuando las distinciones entre el afecto y lo simbólico en el discurso. Ocurre durante el primer seminario de Lacan, el de los Escritos Técnicos de Freud. Un dato significativo de la importancia de este vínculo es que el texto de Hyppolite está publicado en los Escritos 2 de Lacan. Me interesa destacar que es el único, repito, el único autor que tiene un texto incluido en los Escritos de Lacan. Y es muy importante esta inclusión porque dos de sus escritos, serán la Introducción a la exposición de Hyppolite, y luego su discusión. Y sabemos que habrá muchísimos otros autores con quien Lacan dialoga, ya sea porque admira, ya sea porque critica y con quienes no sólo discute sino que se pelea, y a quienes no sólo no incluirá en sus ediciones sino que muchas veces ni siquiera cita, solo dejando suponer de quién se trataría, no sin cierto tono sarcástico.

Así es que expulsado de la IPA, es Hyppolite quien lo aloja y estamos en ese momento histórico.

Vamos al texto. La ciencia y la Verdad, son 20 páginas de un ingente valor académico. Pareciera que el estar en la Escuela Normal Superior cuna de tantos intelectuales célebres, políticos, poetas, le exigiese mostrar que está a la altura. Hay abundantes citas de pensadores de la filosofía, la antropología, las matemáticas, la gramática, la etnología, la lingüística, la psicología, la política. También citas de psicoanalistas, Laplanche y Pontalís, Freud, por supuesto y también se cita a sí mismo en La instancia de la letra y el seminario anterior. O sea, que si quisiéramos trabajar rigurosamente esta primera clase, habríamos de dedicarle un seminario, posiblemente de un  año entero para revisar a estos autores, de Piaget a Jackobson, de Chomsky a Gödel, de Levi-Strauss a Newman, pasando por San Agustín, Spinoza, Kant y algunos otros, hasta más de veinte. Lo que, dicho sea de paso, es una exhibición de su cultura, estudios y lecturas, que aquí despliega de forma erudita, excesiva, creo que para poder fundamentar que su manera de pensar el psicoanálisis como ciencia conjetural, estará más que bien  fundamentada.

En primer lugar, como decimos, señalar que su objetivo es inscribir al psicoanálisis en el campo de las ciencias. No de la inaugurada por la física y la matemática, sino que inventa este concepto: ciencia conjetural. Una ciencia, no objetivable ni totalizante, no de la certeza sino de un saber causal sobre la subjetividad, de lógica coherente.

Para centrar el lugar del psicoanálisis en el campo del pensamiento humano, va a despegar nuestro campo de la psicología (y otras ciencias llamadas humanas), también de la magia, de las religiones y de las ciencias exactas.

Así es que mi desarrollo no será exhaustivo, sino una posible puntuación del texto, que sirva como guía para quienes deseen abundar en él. Serán seis títulos.

 

1- Ubicación histórica.

Sostiene que el psicoanálisis no podría haberse fundado antes del siglo XVII, siglo de la ciencia. ¿Qué pasó en este siglo? Se crearon las primeras academias científicas, basadas en el método moderno de observación y  experimentación. Figuras como Newton y Boyle consolidaron la física y la química como materias independientes de la filosofía y la teología medieval. Se crean así las bases medibles de conocimiento de la naturaleza. Lo que hoy conocemos como la tan mentada evidencia científica. También es el XVII, el siglo de Descartes y su cogito.

Dice Lacan que el correlato de este momento es el rechazo de todo saber que pretende fundar para el sujeto cierta atadura en el ser, que para nosotros constituye el sujeto de la ciencia… término que debe tomarse en el sentido de puerta estrecha (Pag 341)

Freud, se inserta en esta vía de la ciencia, prueba de ello -dice Lacan- es su ruptura con Jung, que incorpora elementos de la religión y la mágia, no solo como referentes míticos sino como supuestas verdades analíticas.

2- El sujeto y del objeto

De entrada plantea una paradoja al localizar el objeto a, como objeto del psicoanálisis que trabaja, opera, con el sujeto de la ciencia. Sostiene que su teoría del objeto es necesaria para una mejor integración de la verdad como causa y del saber como su efecto.

Decir que el sujeto sobre el que operamos en psicoanálisis es el sujeto de la ciencia, puede parecer una paradoja. (Pag. 343) Y podemos agregar, que se trata del sujeto de la ciencia que la ciencia ignora.

Hablamos de un sujeto que se sostiene en la ignorancia de la castración y de la falta. La ciencia se propone como camino decidido y posible hacia la Verdad. Mientras que el psicoanálisis sostiene que la Verdad sólo causa  como falta, como imposibilidad y en todo caso a lo que tenemos acceso sería en plural y con minúscula, a ciertas verdades que -en el mejor de los casos- podrán constituir un saber.

Trabajar la cuestión del objeto en psicoanálisis sería volver sobre la cuestión del psicoanálisis dentro o fuera de las ciencias, tema que no podría pensarse hasta que la cuestión del objeto de la ciencia no se modifique como tal. Entonces se pregunta si saber sobre el objeto a, sería la ciencia del psicoanálisis y se responde: absolutamente, no.(Pag 348)

Cito: el objeto a no está tranquilo ¿o habría que decir más bien que no los dejase tranquilos?… Es el punto donde les he dado cita hoy, por ser aquél donde los dejé el año pasado: el de la división del sujeto entre verdad y saber.

3- Sobre la verdad

Recuerda que alguien -que no cita por desprecio- le ha insistido en la pregunta: ¿Por qué no dice lo verdadero de lo verdadero? De respuesta imposible. En cambio, puede sostener palabras que califica de intolerables para los sujetos: Yo, la verdad, hablo… (Pag. 352) Es por esto que es imposible decir lo verdadero de lo verdadero, porque la verdad sólo hace que hablar. Y será en ese decir que el inconsciente -que está estructurado como un lenguaje- irá diciendo lo posible de eso verdadero en ese particular sujeto que habla. Localiza la imposibilidad de lo verdadero sobre lo verdadero, en el lugar donde se funda -por la falta-  la represión originaria, que atraerá a todas las demás. Este horror es irrechazable  cuando se es psicoanalista (Pag.353)

Así tenemos la Verdad con mayúscula como imposible (no será así en las religiones). Luego, en el habla, el hallazgo de verdades -plural y con minúscula, no singular y en mayúscula- que conducen a un saber. En psicoanálisis, tenemos que admitir que a la interrogación sobre una verdad, sólo responda un saber. Es por lo que consideramos a la verdad como causa. La Verdad causa un efecto que es el saber.

4- No hay ciencias del hombre

No hay, porque el hombre de la ciencia no existe, sino únicamente el sujeto (Pag. 344) y las califica como falsas, excepción hecha de la psicología que ha descubierto los medios de sobrevivirse en los servicios que ofrece a la tecnocracia… Así, es en el nivel de la selección del creador en la ciencia, del reclutamiento de la investigación y de su mantenimiento, donde la psicología fracasa.

Lacan no cesa en sus reflexiones críticas, sobre los objetivos de la psicología. En el Discurso a los  católicos[4] había escrito:

No es que yo no reconozca ninguna eficacia al fárrago de sucesiones colectivas, de experimentaciones finalmente paliativas que se concreta bajo                                                                                                                                      el rótulo de la psicología moderna. Hay allí formas leves de sugestión…que no dejan de tener efectos y que pueden hallar aplicaciones interesantes en el campo del conformismo, incluso de la explotación social.

Me parece muy importante esta cita, que dirijo especialmente a todos aquellos profesionales que formados en psicoanálisis, no se autorizan (sus razones tendrán) y se siguen diciendo psicólogos, dos campos perfectamente diferenciados y prácticamente opuestos. Cierto es que en algunos países en la carrera de psicología se estudian textos psicoanalíticos, pero un analista se produce en un diván, en el ejercicio de la clínica, la supervisión y la asociación de analistas. Nada que ver con el discurso universitario, como ya lo escribió Freud en 191[5].

Luego, el texto que hoy nos convoca, tiene ya 60 años y estamos rodeados de psicólogos-psicoanalistas, ¿eso qué es? Que haya necesidad de hacer una carrera universitaria para poder ejercer porque el Capitalismo en boga no reconoce el psicoanálisis, es una cuestión. Ahora, a nombre propio ponerse en una tarjeta psicólogo-psicoanalista es otra cuestión. Entiendo que a veces hace falta poner el título de psicólogo en un CV por cuestiones de la legalidad vigente o para conseguir trabajo en instituciones que no sólo no reconocen el psicoanálisis en su eficiencia, sino que son perfectamente ignorantes y cómplices como para trabajar en lo social en pro de drogar a la población con medicamentos o con el fin de adaptar a los sujetos a ser mejor explotados. Sólo invito a la reflexión sobre este tema que parece asumido a la ligera, como una normalidad.

Lacan avanza, y luego de pasar por otras llamadas ciencias del hombre, concluye que apuntan siempre a una psicologisación. El ejemplo más potente le parece el de la teoría de los juegos donde el sujeto queda reducido a una matriz de combinaciones significantes.(Pag.345)

Cita la lingüística y la lógica. Y por la vía del estructuralismo, va a parar a su banda de moebius que representa al sujeto en su escisión y continuidad.

Concluye este amplio recorrido, diciendo que él mismo ha creado el término de ciencias conjeturales, para oponerlas a este concepto de ciencias humanas, concepto que le repugna. (Pag. 347)

 

5- Magia. Religión.

En este recorrido de saberes que se ocupan de lo humano, no sólo separa al psicoanálisis del campo de las ciencias objetivables o de la psicología conformista, sino que introduce magia y religión en la serie.

Sobre la magia (Pag 355), la introduce a partir de preguntar a los psicoanalistas si ¿tienen o no el sentido de afirmar que la verdad del sufrimiento neurótico es tener la verdad como causa? Y plantea el significante que llama a otro significante como ruta a esa verdad, en psicoanálisis, mientras que en la naturaleza, ese significante está llamado por el significante del encantamiento. (Pag. 355) Y arma una serie: trueno y

lluvia, meteoros y milagros. Dirigidos como causa al sujeto chamanizable. Y va a concluir que la magia es la verdad como causa bajo su aspecto de causa eficiente. (Pag. 356) Y esto es bastante fácil de pensar, si pasas bajo la escalera o si rompes un espejo, siete años de mala suerte. Si cruzas los dedos, suerte. Si duermes con este corazón y estas hierbas bajo tu almohada, él/ella se enamorará de tí… No sólo la causa eficiente, sino el objeto, adecuado.

Sobre las religiones: la revelación se traduce en una denegación de la verdad como causa… El religioso le deja a dios el cargo de la causa y con ello corta su propio acceso a la verdad (pag.256). Así se ve arrastrado a remitir a Dios, la causa de su deseo, lo cual es propiamente el objeto de sacrificio (ha citado la neurosis obsesiva unos renglones antes)

El religioso instala la verdad en un estatuto de culpabilidad, de lo que resulta una desconfianza sobre el saber. (Pag.357)

Habla de la religión cristiana como de una máquina muy bien hecha, al construirse sobre un uno a la vez trino.

Recuerda que ha tenido que renunciar al estudio de la Biblia al conceptualizar el Nombre del Padre, y asegura, que esa renuncia no tiene consuelo. Lo entiendo. Para que haya esa renuncia, primero habría de haber una lectura de la Biblia. Parecerá un enorme desatino que recomiende esa lectura en una época en donde prácticamente no se lee y se ha reemplazado la lectura por la mirada (redes sociales por ejemplo, en una realidad actual tiktorizada). No debería haber psicoanalista que no haya leído la Biblia, el más maravilloso libro sobre la aventura humana, donde la repetición, el deseo y la Ley, vienen entrelazados en míticas narraciones sobre el origen.

6-Sobre la ciencia

Plantea lo que será el trabajo de este seminario, pensar la estructura de la ciencia en sus relaciones con la verdad como causa.

Y lo introduce hoy, señalando que la ciencia en cuanto a la verdad como causa, no querría-saber-nada (escrito querría-saber-nada, entre guiones, como una solo palabra, un solo deseo potente: noquerersaber).

En querría-saber-nada se reconoce la fórmula de la forclusión (preclusión), Verwerfung, la cual vendría a unirse aquí en una serie cerrada, a la represión, Verdrängung y a la negación Verneinnung, cuya función en la magia y la religión habrán reconocido ustedes, de pasada.

Me parece de vital importancia para el psicoanálisis este párrafo que hoy dirigiría a los militantes del nudo en psicoanálisis, esos que son fundamentalistas de lo que llaman el último Lacan y son activistas del psicoanálisis dentro de las ciencias. A ellos recordarles que en este Escrito, Lacan se ocupa de separar claramente al psicoanálisis de la magia, de la psicología, de  las religiones y de la ciencia. Para ello nos propone el campo

de las ciencias conjeturales… una ciencia otra, una no toda. Mientras corremos el riesgo que el psicoanálisis, entre tanto grafo, lógica, objetos topológicos y nudo, se quede estrangulado y no baste la palabra. La palabra, lo poético, lo que hace a un sujeto, serlo del deseo y de la verdad como causa.

 

[1]   Clase que inaugura el Seminario XIII, en UMBRAL, el 19/1/24. Dictado en Cal Tip en Barcelona y por zoom.

[2]   J. Lacan, Escritos 1, pag.340, de la primera edición de Paidós 1971, BCN

[3]   Ocurrió antes con el seminario sobre  La carta robada, que se basa en dos clases del Seminario 2,  El Yo en la teoría freudiana y en la técnica psicoanalítica, específicamente las clases del 16 y 26 de abril de 1955,

[4]          J. Lacan, Ed. Paidós. Buenos Aires, 2006. Discurso a los católicos, son unas conferencias que dió en Bruselas en 1960

[5]   S. Freud, Sobre la enseñanza del psicoanálisis en la Universidad, O.C. T. VII, Pag. 2454. Ed. Biblioteca Nueva, Madrid 1974

Umbral
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