El Acto de Derivar 1

En UMBRAL, el Equipo de Derivaciones tiene a su cargo recibir las

demandas. Por un lado las de las personas que se acercan a la Red para

pedir tratamiento, pero también las de los psicoanalistas que al entrar a

formar parte de la Lista de Profesionales Colaboradores, pueden solicitar que

tipo de clínica quieren recibir, ofrecer distintos horarios, lenguas en las que

pueden atender, que tipo de casos no van a atender. Así, las tres

psicoanalistas -Verónica Bogao, Alejandra Quintas y yo misma- que

formamos este equipo, tratamos de respetar rigurosamente los pedidos de

los profesionales y hemos de maniobrar con las demandas de los pacientes.

En esta sesión clínica voy a hablar de mi experiencia a la hora de decidir

algunas no-derivaciones. Con qué tipo de exigencias, limitaciones e incluso

faltas de respeto me he encontrado en la entrevista de derivación.

En el Seminario XII, Lacan desarrolla lo que considera Problemas cruciales

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del psicoanálisis , donde pone especial atención a la demanda. El curso

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anterior ha sido el de Los Cuatro Conceptos Fundamentales , donde trabaja

cinco, dado que el primer título es inconsciente y repetición -que aparecen

considerados como uno-, objeto, transferencia y pulsión.

En cambio, en el capítulo cinco del seminario XII, dice que los habladores del

psicoanálisis -lo dice en sentido critico, supongo que de blabla- hablan de

demanda, transferencia e identificación. Pienso que lo que está

considerando aquí es la crítica a ese momento de la historia del psicoanálisis

donde la identificación se trató como un tema central de la transferencia

vinculada al final de la cura, como identificación al superyo bueno del

analista, idea que Lacan nunca compartirá. La identificación siempre será

pensada como un tema particular de cada sujeto en su constitución y su

historia y no con el analista. Pero en el mejor sentido, Lacan es también un

hablador, el lo dice, enseño en posición analizante y en este Seminario XII,

pareciera que a sus cuatro conceptos fundamentales les está agregando

demanda e identificación como problemáticos.

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Presentado en la Sesión Clínica del Seminario UMBRAL: “El Psicoanálisis y sus psicoanalistas” https://

www.umbral-red.org/es/el-psicoanalisis-y-sus-psicoanalista-programa-2023-2024.html en enero 2024

Lacan, Seminario XII, inédito. Trabajamos con las cuatro primeras clases traducidas por Rodríguez Ponte y luego

con la versión de Staferla.

Trabajamos con la versión y traducción de Ricardo Rodriguez Ponte4

En nuestro seminario de los lunes , el curso pasado trabajamos Los cuatro

conceptos… y ahora estamos con Los Problemas cruciales… buen texto para

contextualizar la demanda que es mi tema, hoy.

Voy a hablar, específicamente, de la demanda en Umbral, un problema

crucial para el Equipo de Atención Clínica. Estamos a veces en un lugar

difícil a la hora de derivar porque podemos quedar atrapadas entre la

demanda de los pacientes, futuros analizantes o no y la demanda de los

profesionales. Hoy me dedicaré a la de las personas que acuden a Umbral

para demandar una cura. En la Reunión Anual del próximo junio voy a

trabajar algunas demandas curiosas de los psicoanalistas, y lo haré para

ponerlo a trabajar con los Profesionales Colaboradores de Umbral.

Lo primero que se pone en juego es responder o no a la demanda. Mejor

dicho, cómo responder a la demanda que trae a un sujeto a pedir analista.

Cuando una persona llega a UMBRAL, es recibida por teléfono por alguna de

las tres analistas del Equipo. Derivaciones forma parte del Equipo de

Atención Clínica, donde también entran las Admisiones de nuevos

profesionales a la Red. Por un lado recibimos las demandas de cura. Y por

otro la de profesionales que quieren hacer parte de la Red, y esto ocurre

cada dos años, los pares.

En cambio, las derivaciones para cura son semanales y hacemos unas 300

al año.

En esa llamada telefónica explicamos varias cosas:

La primera visita es una Entrevista para Derivación. Hay más de 100

profesionales en la Red y es importante conocer a la persona y ver qué le

está pasando para elegir el profesional. Podemos tener en cuenta algunas

otras cuestiones como zona donde vive o se mueve, lengua que habla

-podemos atender en 8 idiomas- y el tema de los honorarios. Nosotros

hacemos la primera sugerencia que es de 35€ la sesión, hay personas que

pueden pagar más y otras pueden pagar menos. Puede ir pensando cuánto

puede según sus recursos y con una frecuencia mínima de una vez a la

semana. Es en la misma entrevista que se recibirá la sugerencia de pago.

Igualmente hay personas que llegan y nos dicen que no saben cuanto pagar,

o que quieren terapias corporales, o gestalt o venir cada 15 días… Ya entre la

comunicación telefónica y la primera entrevista se juegan algunas cosas

interesantes. A veces tienen que ver con que se ha abierto cierta reflexión

sobre la demanda, a veces en cambio solo tiene que ver con transgresiones

o tal vez con posiciones defensivas.

Voy a hablar de algunas de estas demandas que creo podrán servir para

pensar algunos destinos posibles de este acto.

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Seminario UMBRAL, El Psicoanálisis y sus Psicoanalistas, https://www.umbral-red.org/es/el-psicoanalisis-y-sus-

psicoanalista-programa-2023-2024.htmlCada una de las tres analistas que derivamos tenemos nuestro estilo

particular, obviamente. Lo primero que hago es escuchar al que llega, abro

su discurso con una pregunta: ¿Qué te trae por aquí?. Luego tomaré los

datos formales de la ficha de derivación (dirección, ocupación, teléfono, etc.

etc…) y termino preguntando qué tipo de profesional le gustaría encontrar,

con qué persona le parece que se sentiría mejor. Para mi la entrevista tiene

estos tres momentos. Y cada uno de ellos da para que se desplieguen

cuestiones particulares y curiosas.

Por ejemplo:

Joven francesa que decide hacer la entrevista en castellano, aunque sabe

que puedo entender francés:

Me gustaría una persona joven y que me atienda en español. Mi madre es

psicoanalista y no me gustaría encontrarme con ella. Ríe.

Mujer de 32 años, viene porque tiene trabas en su doctorado. Habla inglés y

dice, no puedo cumplir con ninguna dead line:

Quiero alguien que tenga mucha experiencia, una mujer mayor. No podría

hablarle a un hombre. Y si fuera cristiana sería fantástico.

Pienso, con la muerte de entrada y de salida Dios. No lo digo. Cuidar la

intervención en esta primera entrevista es fundamental. No seré su analista,

así que he de hacer de puente para que la transferencia se juegue donde

corresponde.

Mujer de 37 años, se presenta como no binaria, es mulata y dice, quiero una

persona muy amplia de mentalidad. Que no tenga nada que ver con la

segregación. Que no sea binaria estaría muy bien, homosexual y si es

racializada, mejor.

Perdón ¿que es racializada?

Que sea de color.

O sea, ¿Quieres una profesional homosexual y negra? De eso no tenemos.

Vale aclararte que no preguntamos por orientaciones sexuales, religiosas o

políticas en el Curriculum de los profesionales.

Y esto lo he tenido que aclarar varias veces. En muchos casos.

Lo que es interesante es cómo en la misma demanda está segregando.

Quiere a alguien como ella. Supone que en la ideología se asegura la cura…

muy de la época.

Esto ocurre en distintas situaciones, pero nunca de manera tan

fundamentalista. Por ejemplo,

Si fuese alguien de mi país, me entendería mejor la jerga esta, mi

manera de hablar.

Me gustaría alguien que tenga experiencia con la migración, que no

sea solo europeo.Espero se pueda escuchar la diferencia entre algún rasgo identificatorio en

juego, a una identidad ideológica.

Luego hay sorpresas:

Vengo a buscar un psicoanalista. He hecho gestalt durante dos años

pero ahora me interesa profundizar.

He estado en un centro de desintoxicación y ahora sigo con una

psicóloga de allí que me ha dicho que mejor haga un psicoanálisis, que

me iría muy bien.

Me he analizado on line durante años porque soy de Argentina y allí me

sale más barato. Pero no me importa pagar más porque me parece que

presencial es mejor.

He tenido dos sesiones con psicóloga del CAP. Me visitó dos veces en

dos meses y me siento mejor hablando con mis amigas cada día. Para

mi es importante que sea semanal.

Fui a una psicóloga cognitivista. Le expliqué todos mis problemas con

la migración, lo que echo a faltar a mi familia, lo difícil que es con los

catalanes… Y me preguntó por qué no me compraba un pasaje y me

regresaba… Yo creo que eso no es.

Me gustaría alguien que tenga un libro así en su despacho. Y señala

“Revolución”, que por cierto es un comic de la Revolución Francesa. Se

lo aclaro y se ríe. Tu me entiendes, alguien que no viva en la zona alta,

que no sea un puro burgués. Le digo que no entiendo muy bien dado

que muchos burgueses viven abajo de la Diagonal.

No quiero alguien que me de consejos. Quiero alguien disruptivo que

me empuje a atreverme, a atravesar… Tengo demasiadas cosas

estacionadas.

Hace mucho que quería ir al psicólogo. Quiero hablar con alguien

externo de mis problemas. Y se que los psicoanalistas no dan

consejos. Quiero estudiar psicología y me parece que lo principal es

saber que cosas me afectan. Voy a hacer mi trabajo final sobre

Enfermedades Mentales. Se trataba de una chica de 17 añitos.

Los he citado bajo el rubro “sorpresas” porque dado el brutal avance del

cognitivismo y la farmacología, que el psicoanálisis siga resonando y

haciéndose lugar, no es poco.

A veces no derivamos. Son contadas veces, pero es también tema de

trabajo. Cuando por teléfono nos damos cuenta que se trata de un tema

fuerte de adicciones o psicosis graves, no citamos para la entrevista de

derivación y remitimos a los centros donde normalmente ya están en

tratamiento o a la sanidad pública.

Pero hay otros casos de no derivación sobre los que me gustaría detenerme.

Mujer de 37 años, estudia programación. Trabaja como profesora en distintoscursos de formación, es arquitecta. Plantea de entrada que no sabe decir lo

que quiere. No se compromete, acaba de terminar una relación porque no

puede enamorarse. Teme la intimidad, la cercanía. Explica que tuvo su

primera relación amorosa a los 32 años. Estos tres significantes están

subrayados porque son los que tomaré al final de la entrevista, que continúa

cuando le pregunto cuándo puede pagar y dice: 20€… por mes.

Perdón! Se trata de sesiones semanales, tal como te dije por teléfono.

Sugerimos 35€, cada visita. ¿Estás planteando pagar 5€ la sesión?

Si. Responde tranquilamente.

Es claro que no puedes comprometerte y evitas la cercanía. Tal vez cuando

puedas no tener tanto miedo a tu intimidad puedas volver. No derivo.

Y me queda una pregunta muy difícil para la transferencia?

¿tal vez alguien que no puede amar, lo tenga muy

Hombre de 42 años, educador en un centro público, de educación no

reglada. Es padre hace dos años y desde entonces van mal con su pareja.

Ella ha tenido problemas graves de salud. Fractura en un brazo.

Estamos tan mal que hicimos unas entrevistas de pareja, pero yo quiero un

psicoanalista. Imagínate!! Ella no podía ni coger a su hijo.

Aquí ya hay una primera cuestión. No dice nuestro hijo, dice “su” hijo. Como

ya he mencionado, me cuido mucho en las entrevistas de derivación de

señalar estas cuestiones que serían a trabajar y callo porque no seré su

analista. Tenemos mucho cuidado de no desplegar temas que tocarían

directamente al establecimiento de la transferencia.

Y yo sobrecargado. He tenido tanta faena que la he abandonado. No es que

no la quiera, es demasiado trabajo. Los dos somos extranjeros aquí y

cuando vinieron sus padres, la abandoné. Vivimos juntos, pero ni la abrazo,

estamos al borde de una ruptura.

Cuenta algunas cuestiones más, pero aquí me detengo porque está lo que

cobrará significación. A la hora de hablar de los honorarios, dice que puede

pagar 35 o 40€ cada quince días.

Le recuerdo que no es quincenal sino semanal. Dice que ya lo sabe pero que

él solo puede pagar eso quincenal. Le aclaro que si es una cuestión de pago,

tal vez pueda plantearse pagar 20€ cada sesión. Dice que no, que a él ya le

parece suficiente quincenalmente. Le propongo que se lo piense, que no le

conviene empezar “abandonando”. Y que si cambia de idea puede volver a

llamar. No volvió.

O sea, tampoco es ninguna garantía alguien que sabe de que va un

psicoanálisis y que viene expresamente buscando un analista. El terror al

saber se despliega igualmente.

Entra a la entrevista una joven de 18 años. Había llamado su padre que es

quien pagará el tratamiento, la acompaña y le digo que puede tomar asiento

en la sala de espera.Ella, entra sola, relata que a los 14 años ya tuvo su primer problema

alimentario. Fui al psicólogo, luego pensé que ya podría sola.

Ahora el médico me dice que tengo ansiedad y depresión. Tanto que me

impide ir al colegio. Me quedaron asignaturas de segundo de bachiller que

no pude terminar de lo mal que estaba. Y ahora tampoco puedo ir.

Luego describe una situación de segregación en la escuela desde pequeña

porque era gordita. Mi madre siempre muy delgada durante dos años engañó

a mi padre y me lo contaba. Me ha tocado vivir cosas que no me tocaban. Mi

padre viajaba y esa persona venía a dormir con ella a mi casa y yo me lo

tenía que tragar con patatas. ¿Cuándo? Entre los 13 y los 15.

Y la anorexia es de los 14. Pienso y no digo, que se comía tanto “con

patatas”, que dejó de alimentarse con lo que su madre cocinaba, ya tenía

suficiente con “lo que tragaba”.

Mi padre al final los enganchó, se divorciaron. Vivo con mi padre. Pero mi

madre, ahora se porta bien conmigo y me ha pedido disculpas.

Habla de sus amores. De sus amigas. Luego entra el padre. Le doy la

palabra. Siempre lo hago porque pueden tener preocupaciones que plantear

y va bien que los adolescentes escuchen. Lo primero que dice es: Yo no voy

a pagar 35 € por media hora. Por cierto habían pasado cuarenta minutos y la

entrevista seguía con él, ahora. Se lo digo. Y agrego, tal vez haya algo que

quiera aportar para el comienzo de tratamiento de su hija, algo que le

preocupe. Por supuesto! Lo que le preocupa es que por no hacer nada

cobremos 35€, porque en media hora no se puede hacer algo. Le explico en

que consiste la derivación, y cómo consideramos el uso del tiempo en

psicoanálisis. Y ¡que no! Que somos bien espabilados cobrando algo

totalmente fuera de lo que se cobra en el mercado. Le digo que estamos de

acuerdo. Que el psicoanálisis tal vez no entre en el mercado, de la misma

manera que comprar patatas. Me disculpo con la chavala y le doy la tarjeta

de UMBRAL y le digo que cuando pueda pagar algo, tal vez con ayuda de su

madre, que vuelva a llamar. Le aclaro -y delante del padre que seguía

refunfuñando- que pueden no ser 35€, sino lo que ella pueda.

Cuando se van pienso que es un hombre digno de ser engañado. Y me

conmueve esa criatura atrapada dentro de tanta canallada.

Voy a terminar con Enrique, de 30 años, administrativo -aunque había

estudiado energías renovables-. Quién se presenta diciendo que nunca

puede hacer lo que quiere. Viene a Umbral porque a su hermana le va muy

bien, lleva más de dos años. Viene con una lista escrita de sus

preocupaciones. Abre una libreta y lee:

1- Se me mete algo en la cabeza y no para. Da ejemplos de ideas

recurrentes. Y no puedo decirlo, me cuesta expresarme.

2- Sentimiento de apatía. La gente no me estimula. Conozco a demasiados y

es como si nadie se mereciera mi amistad.

3- Idealizaciones del pasado y del futuro. Y no valoro el presente.

4- Consumo haschis diariamente. Es exagerado. Y si no fumo por la noche,no puedo dormir. Quisiera dejarlo.

Le señalo que viene para poder hacer lo que quiere, que es un buen paso. Y

paso a rellenar la ficha de derivación. Sobre el profesional dice que mejor

una mujer que son más comprensivas y tienen más criterio para ayudarlo a

cambiar las cosas, y puede pagar 35€. Me aclara que empezará ahora

porque se siente muy mal pero que en dos meses se irá seis de viaje a Asia,

viaje largamente planificado. Hago la derivación, le aclaró que podrá hablar

con su analista la posibilidad de seguir on line cuando viaje. Le entrego la

tarjeta de Umbral con el teléfono de la profesional, que es el momento de

cerrar la entrevista, que serán también 35€.

De ninguna manera. Tienes que atenderme una hora.

Le aclaro que tal vez haya un malentendido, que el trabajo dura el tiempo

que se necesita y que ya hemos terminado.

No entiendo, ¿cómo que no es una hora?

Le explico algo de como consideramos el tiempo. Se levanta y poniendo el

dinero sobre la mesa, dice:

Entonces te pago 30.

Le digo que hemos pactado 35, y me aclara con violencia:

Ya pagaré 35 cuando la otra me atienda una hora.

Eso no ocurrirá (Le doy los 30€) Me devuelves la tarjeta y cuando puedas

hacer lo que dices que quieres, vuelves.

No te devuelvo nada, yo la voy a llamar igualmente fíjate el lío que estás

armando por 5€.

Muy interesante comentario, acuerdo, mientras lo acompaño hasta la puerta.

Un hombre de metro noventa. Puedes quedarte con la tarjeta, yo llamaré a

mi colega y le diré que en este momento no puedes pagar lo que te

propones. Y lo empujo suavemente hacia la salida.

Cierro la puerta con doble llave. Estoy temblando, cuando veo que dejó la

tarjeta en un estante de la biblioteca.

Podemos pensar que lo había dicho, que esto es parte del síntoma y de la

demanda. Pero soy incapaz de derivar a un canalla de entrada.

No es un hacer sin riesgo, todo acto lo tiene. Pero el de la violencia es uno

sobre el que es muy difícil intervenir. Soy incapaz de derivar a un sujeto

violento. Muchos psicoanalistas tienen la consulta en sus casas y son casos

que necesitan un contexto institucional, como las adicciones o las psicosis en

brote, que tampoco derivamos. A lo mejor este muchacho pertenece a los

que ladran y no muerden, pero preferí no hacer correr riesgos a una

profesional y mujer. No tuve tiempo de darme cuenta que había que derivarlo

a un analista hombre y corpulento… en lo posible.

Luego del acto de derivar, aparecen los diversos destinos. Si llega, si no

llega, si llama o no, si comienza, si engancha, si se establece una cura, si

interrumpe, si la cura se establece y hay producción. Muchas veces, esos

destinos del sujeto derivado, tendrán que ver con cómo recibe o no el

analista, como acompaña, si puede sostener esta cura.Lo que sucede en la transferencia más allá de este primer pedido a la

llegada, tendrá que ver con el establecimiento de la demanda en el

dispositivo.

Hoy, hasta aquí.

Laura Kait

laukait13@gmail.com

Umbral
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