Desde Sófocles, Antígona
Posible Introducción al Seminario “La Ética”” De J. Lacan
Laura Kait
laukait13@gmail.com
Este texto fue pensado para una clase del Seminario Umbral, cuando 1
estudiamos la segunda parte de La Ética… de J. Lacan, donde la 2
elaboración teórica gira en torno al personaje de Antígona.
Lo primero a comentar, es que damos por hecho que todos habéis leído
y conocéis esta obra en alguna de sus múltiples versiones, aunque es
de lectura obligatoria la original, la obra teatral de Sófocles,
representada por primera vez en el año 442 a.C. Un personaje que tiene
veintiséis siglos de vigencia, como mínimo, habrá de interrogarnos tal
como lo viene haciendo desde su creación.
El autor que, en mi opinión, mejor ha estudiado este tema en su
vertiente histórica e interpretativa es George Steiner en Antígonas, el 3
texto en el que vamos a detenernos hoy.
Comienzo por una relación personal con este paradigmático personaje
femenino. Mi primera carrera, lo que elegí a los 18 años, recién salida de
la escuela secundaria, fueron estudios actorales. Así es que mi primer
contacto con Antígona no es ni por la literatura, ni por la filosofía, ni por
la política, ni mucho menos por el psicoanálisis. La conozco por el teatro.
El mismo lugar donde Sófocles le dio vida. A los veinte años viajé a
Grecia para pisar Epidauro, ese maravilloso teatro donde personajes
como Antígona, Yocasta, Electra, Medea, Ifigenia, Lisístrata, dieron sus
primeros pasos y… los siguen dando, hasta hoy.
¿Por qué me refiero a una serie de mujeres trágicas e incluso una
cómica? Porque creo que es a partir de ellas que Sófocles, Eurípides y
Aristófanes desarrollan el tema del exceso. Si lo clásico de estas
creaciones pasa por la relación de los sujetos a la ley y sus
transgresiones, es en el ámbito femenino donde la pasión alcanza
límites verdaderamente absolutos, y lo permite su particular relación con
el goce.
1
2
3
UMBRAL, Red de Asistencia “psy” www.umbral-red.org, Seminario 2014, Barcelona.
Lacan, J. (1990).
Steiner, G. (1984).
! 1Luego de mucho, de muchos años en que sólo disfruté a Antígona como
actriz o espectadora, la reencuentro en Modernidad Femenina y
Psicoanálisis, espacio coordinado por la psicoanalista y amiga Rithée
Cevasco donde trabajamos el personaje a fondo, de cara a un encuentro
con Jean Bollack el 16 de marzo del año 2002, aquí en Barcelona,
donde vivo y trabajo.
Bollack, es un filósofo y helenista francés que vivió de 1923 a 2012,
fundó y dirigió en Lille, el Centro de Investigación Filológica, ha sido un
gran académico y tiene una enorme producción escrita. Entre sus libros
encontramos La muerte de Antígona. La tragedia de Creonte, donde el
interés reside en la inversión de la lectura conocida hasta el momento. El
héroe es Creonte, víctima de los delirios histéricos de Antígona, que no
duda incluso en usar de la muerte para lograr sus objetivos de
culpabilizar al otro con lo peor y así derrotarlo, por fuera de cualquier
pensamiento o razón.
Steiner, también francés, es profesor de literatura comparada en la
Universidad de Ginebra y miembro extraordinario del Church College de
la Universidad de Cambridge. En el 2001 obtuvo el premio Príncipe de
Asturias. Se cuentan entre otros de sus numerosos ensayos Lenguaje y
silencio o En el Castillo de Barba Azul.
En el prefacio de Antígonas, Steiner nos explica que el proyecto de este
libro se inició cinco años antes, con un par de conferencias. Su objetivo
no es una interpretación cronológica y sistemática del tema de Antígona,
4
trabajo ya realizado por otros autores, sino un estudio de las
interacciones entre el texto principal y sus interpretaciones a través del
tiempo, en el contexto de una poética de la lectura.
En la primera página, antes de múltiples agradecimientos, hay una frase
de W. Benjamin: …el conocimiento se da sólo como un relámpago. El
texto es como el trueno que resuena después largamente. Y el primer
capítulo lo inicia una frase de Montaigne, nosotros sólo somos
intérpretes de interpretaciones. Esto ya establece una diferencia
importante con la lectura de otros autores, fundamentalmente con la que
más tarde hará Bollack, a quien le interesa el desciframiento y no una
interpretación, proponiendo la lectura de la letra de una obra, lo dice así:
desciframiento dentro de su propio contexto histórico y sin sacarlo de
allí.
Steiner es un lector de lecturas a través de distintos discursos y de
distintos momentos históricos. Para el psicoanálisis estas dos posiciones
son significativas y refieren a dos conceptos bien diferenciados en
nuestra práctica. En psicoanálisis hablamos de interpretación del
discurso, cuyo efecto cae sobre los significantes y el desciframiento es el
del fantasma, cuyo efecto de lectura cae sobre la letra.
4
Fraisse, S.(1974) ; Molinari, C. (1977).
! 2Bollack trabaja sobre la subjetividad en la vertiente fantasmática del
personaje. Steiner lo interpreta como modelo articulador para lo social y
en su potencia creativa.
Ahora, Steiner
En la bibliografía cita cuarenta Antígonas. Entre ellas, las usadas como
paradigma de una verdad, en el discurso de la filosofía, con autores
como Hegel, Kierkegaard, Schopenhauer, Kojève, Koyré, Derrida; las
Antígonas de los poetas, con Eurípides, Goethe, Hölderlin, Shelley; las
Antígonas del espectáculo, en el teatro, después de Sófocles: Racine,
Anouilh, Brecht, Cocteau; en la danza: John Kranko y Mikis Theodorakis;
en la música y la ópera: Mendelshon, Carl Orff, Saint Saëns. Y estoy
nombrando sólo algunas versiones, pero no al azar, sino mencionando a
aquellos autores que seguramente dicen algo a cada uno de nosotros
por su potente legado creativo.
Todavía en el prefacio, Steiner nos dice que el empeño de este libro es
tratar de responder a la cuestión de por qué un puñado de antiguos
mitos griegos continúa dominando y dando forma vital a nuestro sentido
del yo y del mundo. ¿Por qué las Antígonas son verdaderamente eternas
y son tan inmediatas en nuestro presente?
El primer capítulo comienza ubicando una época, entre 1870 y 1905,
donde poetas, filósofos e intelectuales diversos, en Europa, sostienen
que Antígona es la mejor de las tragedias griegas, cercana a la
perfección. El idealismo alemán, los movimientos románticos, la
historiografía de Marx y la mitografía freudiana de la vida psíquica (con
sus raíces en Rousseau y Kant) son una definitiva meditación sobre
Atenas, escribe. Autores como Shelley, Kant, Arnold o Nietzsche señalan
esta supremacía ateniense y Goethe o Eliot elevan a Sófocles a la
cúspide de la excelencia y de la perfección, de manera comparable a
Shakespeare como poetas dramáticos. De las siete obras de Sófocles,
es Antígona a la que se le asigna la primacía, hasta 1905, año en que el
peso de las elaboraciones teóricas de Freud desplazan el acento
interpretativo y crítico hacia Edipo Rey.
Recordemos entonces que en este 1905 –donde Steiner ubica el
movimiento de la hegemonía de Antígona a Edipo– es el año en que
Freud escribe dos textos cortos y dos libros, en este orden: Psicoterapia;
El chiste y su relación con lo inconsciente; Tres ensayos para una teoría
sexual y Mis opiniones acerca del rol la sexualidad en la etiología de las
neurosis.
5
Antecedentes (de 1699 a 1809):
¿A qué se debe la predilección por Antígona?
5
Freud, S. (1972, 1), Freud, S. (1972, 2), Freud, S. (1972, 3) y Freud, S. (1972, 4).
! 3Si bien Steiner nos dice que no hay una respuesta definida, aporta
algunas razones, articuladas a distintos momentos históricos y artísticos,
que he ordenado en cinco puntos.
1. A partir de 1699 y durante un siglo, se compusieron más de treinta
óperas con este tema, entre el Creonte de Scarlatti y la Antígona de
Basili. Pero nos aclara que las óperas con tema de trágicos antiguos
forman legión y ninguna Antígona es representada desde comienzos del
XVIII hasta la Revolución Francesa. A la vez, en ninguno de los salones
anuales de París aparece cuadro alguno sobre este tema entre 1753 y
1789. Sin embargo, poco después, Antígona llega a ser una especie de
talismán para el espíritu europeo.
2. En 1788 aparece una obra –y Steiner nos aclara que ya no es leída–
del abate Jean Jacques Barthélemy Le Voyage du jeune Anacharsis, una
de las principales historias del gusto europeo. La obra trágica griega que
aparece en este texto es la Antígona de Sófocles, y el modo en que es
presentada y analizada influyó notablemente sobre el S.XIX.
3. Otro momento importante en esta historia es el encuentro, entre 1789
y 1793, de Hegel, Hölderling y Schlegel en el seminario teológico de
Tubinga. Hegel es el primero en encontrarse con Antígona, luego de
traducir Edipo en Colona, y transmite a sus dos amigos la fascinación
que siente por este personaje. Aún después de ulteriores polémicas y el
silencio que los distanció, Antígona seguiría como lazo en común entre
los tres. Cada uno haría de ella el eje de su conciencia.
4. Otra causa del predominio de Antígona en la cultura, Steiner la
adjudica a la historia del teatro. En 1809, Goethe organiza la primera
gran representación de Antígona, sin demasiado éxito debido a una mala
traducción. El éxito llegará en 1841, cuando es estrenada en Postdam,
traducida por Donner y dirigida por Tierk, con música para los coros
compuesta por Mendelssohn. La obra estuvo de gira por las principales
ciudades europeas durante 4 años y los coros terminaron cantándose
hasta en reuniones familiares. Fue esta versión la que inició las
abundantes discusiones poéticas y filosóficas de la obra.
5. Steiner sugiere que los derechos del hombre, tales como fueron
proclamados en 1789, son enfáticamente los derechos de las mujeres
que el Ancien régime les había negado. El programa de emancipación
femenina y de paridad política entre ambos sexos, que la Revolución
Francesa preconizó, hizo de Antígona un texto emblemático. Cuestión
que retrocede, luego, en el contexto legal de dependencia en que
quedan sumidas las mujeres por el sistema napoleónico, con lo que
Antígona pasa a pertenecer al lenguaje del ideal.
Temas dentro de Antígona
! 4A partir de este punto fundante que es la Revolución Francesa en la
historia de Antígona para la modernidad, Steiner nos dice que uno de los
legados de esta revolución es la historización de lo personal. Y abre así
lo que va a ser el eje de su lectura, una dialéctica entre lo público y lo
privado, entre lo domestico y lo cívico. Antes de desarrollar este tema
entrando en el pensamiento de Hegel, va a indagar en el vínculo
fraterno, como paradigma de lo personal (es decir de lo subjetivo) y
señalará las numerosas apariciones que en la literatura encontramos de
esta condición de hermana: Yeats, en el paso del XIX al XX, Goethe en
su himno a Eufrosina de 1799, El hombre sin atributos de Musil, la
poesía de Dorothy Wordsworth, el Ring de Wagner, La rebelión del Islam
de Shelley, etc. Steiner dice que el tema es tan vasto que se sustrae al
resumen. Señala la compleja relación de varios escritores románticos
con sus hermanas, nombra a Shelley, Lamb, Macaulay y también a
Hegel. Para terminar diciendo que a veces la interpretación literaria o la
interpretación psicoanalítica reducen el vínculo a lo incestuoso, o sea
patológico, con lo que se limitan para leer a Sófocles y se imposibilitan
comprender a Antígona.
Los temas de exilio y el retorno al hogar, metáfora de la separación del
sujeto y del mundo, son temas conexos en el idealismo alemán, material
de discusión y especulación en la época.
El tema del eros, pensado durante el romanticismo en distintos vínculos:
entre hermanos o en la amistad, como la presencia gemela del otro.
El tema del entierro de personas vivas, que domina las imaginaciones de
fines del XVIII y principios del XIX, en principio como conciencia de la
arbitrariedad del poder judicial. Y hacia 1789, esta iconografía es
metafórica y utilizada como la salida a la luz de personas largamente
sepultadas por el despotismo real, eclesiástico y familiar.
Steiner, luego de enumerar todas estas razones, concluye con que aún
no queda claro el por qué de la supremacía otorgada a Antígona.
Supremacía que lo lleva a interrogarse: ¿Qué intención ha de atribuirse
a las repetidas insinuaciones en De Quincey y en Kierkegaard de que
Antígona ha de entenderse como una réplica de Cristo, como hija y
mensajera de Dios antes de la revelación? Es decir, que ponen el acento
en el sacrificio y la redención.
Ahora Hegel
Antes de detenerme en la manera en que Steiner se refiere a Hegel, os
cuento cómo está armado el libro. Tiene una introducción de la que ya
hemos hablado y tres capítulos, los dos primeros divididos en ocho
puntos y el tercero en nueve, sin títulos. Luego de cada capítulo hay
varias páginas de notas y al final del libro una amplísima bibliografía.
! 5En el primer capítulo luego del punto que ya expuse, trabaja las
versiones de Hegel, Goethe, Kierkegaard y Hölderlin, ubicadas entre
1790 y 1840.
El segundo capítulo trabaja las versiones dramáticas, musicales, criticas,
en las artes visuales y fundamentalmente teatrales, poniendo el acento
en las distintas lecturas de cada puesta en escena y el análisis de los
personajes, no sólo los protagonistas (Antígona y Creonte), sino en
cómo los distintos dramaturgos han ido valorizando a Ismena, Hemón,
Polynices y los distintos modos de vínculo que cada uno de ellos
desarrolla con los protagonistas, según las distintas versiones, a la vez
que se va puntuando cómo la época condiciona a cada Antígona en
particular. Hemos ubicado a Antígona en la Revolución Francesa,
señalamos su importancia para los románticos alemanes, podemos
completar el ejemplo con la de Brecht durante la segunda guerra
mundial, para que se entienda el paradigma en juego.
El tercer capítulo, está dedicado a la hermenéutica y la traducción de los
clásicos griegos en general y de Antígona en particular. Va a detenerse
en distintas traducciones y usará versos paradigmáticos de la obra para
ejemplificar cómo en cada época o desde cada búsqueda personal, los
traductores habrán enfatizado en una u otra cuestión.
Steiner se refiere a la lectura de Hegel en los puntos 2 y 3 del primer
capítulo. De su introducción a la vida y obra de Hegel extraigo apenas
un par de cuestiones que importan al tema. La obra de Hegel presenta
una dificultad inicial, toda su producción posterior a la Fenomenología
(1807) nos llega en forma de clases y notas desordenadas, y los textos
anteriores no fueron escritos para publicar.
La primera cita de Antígona es de 1796, pertenece a la producción del
llamado “joven Hegel”, pero luego la veremos aparecer en la
Fenomenología. Esta obra es un paradigma del tema que preocupa a
Hegel, la naturaleza de la dinámica de mediación entre el individuo y el
estado. Kant y Schelling permanecieron en el idealismo de un legalismo
universal. En 1801, Hegel llegó a identificar la suprema libertad humana
con la forma más orgánica de comunidad cívica. Pero el desarrollo
anterior a esta conclusión es el del conflicto entre el “ser
estatal” (staatlich) y el ciudadano burgués con motivaciones
esencialmente familiares y de conservación. El tema del choque entre el
Kriegstaat (estado de guerra, entendido como conflicto creativo) y el
Privatmensch (derecho privado) cuyos impulsos son los de preservar la
familia, proceden directamente de Antígona.
En 1802, Hegel está escribiendo sobre el derecho natural, el conflicto
entre estado, nación y familia, los derechos de los vivos y de los
muertos, decisión legislativa y decisión ética, temas fundamentales en la
Fenomenología, y es en Antígona donde todos estos conflictos están
expuestos.
! 6Hay dos posiciones. Hegel nos dice:
A. En su forma más pura y significativa, en su racionalidad más evidente,
la acción ética es el hacer general e inteligible del estado.
B. La sustancia ética sólo puede ser aprehendida por la autoconciencia y
sólo puede hacerse autosustancia en la persona humana individual.
Esto puede producir una colisión y la fuente de esta colisión son dos
momentos dialécticos:
1. La tiránica blasfemia que hace de la colisión una ley y que obliga a la
sustancia ética a obedecer esa ley.
2. Poner a prueba la ley en virtud de la blasfemia o crimen de saber que
al razonar se libera de la ley y la considera arbitrariedad ajena,
contingente.
Steiner nos dice que si el primer momento se refiere a Creonte, el
segundo se refiere a Creonte y Antígona, aunque el verbo “razonar”
señala antes a Creonte que a Antígona.
Para el hombre o la mujer éticos, lo justo es la sustancia absoluta,
desinteresada, de la existencia. Lo justo es su realidad y su ser, su sí
mismo y su voluntad. Así, Antígona en el texto de Hegel se nos presenta
viva ante nuestros ojos como no lo había hecho desde Sófocles.
La sustancia ética polariza sus valores y sus imperativos entre el estado
y la familia. Y es en la familia donde la ley divina tiene una triple
condición: natural, inconsciente y es el ámbito del pueblo. Esta oposición
entre estado y familia halla su manifestación central en el entierro de los
muertos. Y sobre esta dualidad Hegel desarrolla este tema, basándose
en Antígona. No desarrollaré este tema, pero lo puntuaré:
– Momentos en el acto de Antígona: la esencia de la ley divina y el
ámbito subterráneo.
– El vínculo hermano-hermana que es trascendido (en lo biológico) por
la libertad de elección.
– El reino ético de la mujer es el de lo “inmediatamente elemental”. Es
un reino de custodia, antinómico de la destructora positividad de lo
político. Y yo agregaría: de lo político masculino.
Derrida, Aquí me detengo un momento –porque hace a nuestro tema– en
cuando comenta a Hegel y dice que la ley humana es la ley del 6
varón, que está a la luz del día y que la ley divina es de la mujer y es
6
Derrida, J. (2015).
! 7nocturna. Steiner señala que este comentario es elocuente, pero lo
discute porque encierra un equívoco. Esta oposición sólo fenomenaliza
una oposición de lo absoluto. Si hay divinidad en los dioses domésticos
(bajo custodia femenina) también hay divinidad en los dioses de la
ciudad-estado y en la legislatura producto de la fuerza masculina. De ahí
la ambigüedad trágica de la colisión. Lo que no dicen ni Hegel ni Steiner
es en qué medida lo femenino también hace ley humana y del estado.
Tal vez sea así, porque es difícil pensar y actuar desde el no-todo, ya se
sea hombre o mujer.
Los ritos del entierro son particularmente femeninos. Es un acto sagrado
que en Antígona se vuelve criminal, Creonte y Antígona pugnan por un
cadáver.
Antígona es culpable de apoderarse del cadáver. Se eleva a mayor
altura que Edipo, pues su crimen es plenamente consciente. Antígona
posee una comprensión de la calidad de su propia culpa que Creonte no
posee. Todos los honores pues para Antígona, así concluye Steiner su
punto dos.
En el tercero comienza siguiendo a Hegel en su definición de tragedia:
conflicto entre dos derechos o verdades. Hegel asevera que Creonte no
es un tirano y Steiner lo cita para dar cuenta del giro hegeliano hacia una
filosofía del estado-nación (una tendencia prudentemente autoritaria en
la posición personal y filosófica de Hegel). En esta vertiente, Creonte no
sólo no es un tirano sino que es una potencia ética, sostiene la ley del
estado, mientras que Antígona sostiene la ley de los dioses domésticos.
Ambas partes llegan a la injusticia (en sus actos) porque son
unilaterales, pero también llegan a la justicia. Ambas son reconocidas
como válidas en el curso inalterable del proceso de moralidad. La justicia
sólo se adelanta para oponerse a la unilateralidad. De este pasaje de
Hegel deriva el concepto de tragedia como la oposición de dos derechos
o verdades.
En sus Lecciones de Filosofía de la Religión, Hegel marca la
superioridad ética de Antígona, pero a la vez señala que no puede
triunfar, puesto que si lo hiciera demolería el edificio público, no habría
progreso. Así centra su lectura hacia la contradicción interna en las
relaciones entre estado e individuo. Steiner opina que Hegel trata de
conservar dos categorías opuestas que son indispensables a la
dialéctica: la estasis primordial (el ámbito del mundo subterráneo de la
mujer) y la dinámica de la historia. El resultado de este intento de lectura
es decepcionantemente brutal.
La lectura hegeliana de Antígona se traduce fácilmente en juicio estético,
dice en la Aesthetik que “se trata de la obra de arte más satisfactoria y
preeminente entre todos los esplendores del mundo antiguo y moderno”.
En su análisis de la obra, Antígona es colocada por encima de Sócrates,
es “la figura más resplandeciente que haya aparecido jamás en la tierra”
y según Kauffman dice que es imposible no leerla pensando en Jesús y
! 8“aquí Antígona es colocada por encima de él”. También Kierkegaard se
detendrá en esta manera de definir a Antígona, donde se podría leer
cierto pathos blasfemo y se detiene para negarlo.
La exaltación hegeliana de Antígona va más allá de una celebración
estética de la obra y socava profundamente la dialéctica del perfecto
equilibrio entre Creonte y Antígona. Y esta lectura alcanza rápida y
dominante influencia tanto en cuanto a la teoría de la tragedia como a
los análisis de Antígona a partir de mediados del XIX. Steiner señala a
Hegel como un punto culminante en la historia de la interpretación, que
se coloca respecto a la heroína de Sófocles en una relación de eco
transformador.
Bollack, hacia Lacan
He elegido presentar sólo el material de Hegel, primero por no abusar de
vuestra atención, luego porque no tenemos mucho tiempo y había que
elegir y principalmente porque la lectura hegeliana ha marcado todas las
interpretaciones posteriores de Antígona, me voy a atrever a decir, hasta
Bollack. Si Steiner analiza la vía de la interpretación y de la
representación para lo social de las Antígonas siguiendo la vía de Hegel,
Bollack apunta a una lectura de lo subjetivo que me ha permitido pensar
la cuestión fantasmática de este personaje.
Bollack desmitifica a Antígona, lee su discurso más como la víctima de
una maldición edípica -y es exacto, apunta a lo real del mito, y no
metafórico- que como el de una heroína. Para Bollack el héroe trágico es
Creonte, sobre el que caerán todas las desgracias, y aquí no
deberíamos olvidar que, este rey es el hermano de la madre y a la vez
abuela de Antígona, Yocasta. Lo que nos remite a la función materna
tanto en la segunda como en la tercera generación que, para Antígona,
están coaguladas. Tampoco deberíamos olvidar que esta joven mujer,
que no conocerá el amor de un hombre ni tampoco se hará madre, esta
joven estéril para el amor y la fecundidad, cuerpo frágil a la vez que
potente, solo lo será en la muerte. Cuerpo coagulado en ser hija y nieta
de sus padres, en ser hermana y sobrina de su hermano a enterrar.
Esta vertiente fantasmática, que apunta a lo particular, no a lo universal
del mito, es lo que hace sumamente interesante la lectura bollackiana,
dado que hasta los héroes han tenido un origen, un pasaje fallido por la
castración simbólica y por lo tanto estarán empujados al acto por su
propio fantasma.
Por la vía de Steiner, hacia lo social de Antígona. Por la vía de Bollack
hacia su subjetividad. Ambos caminos habrán de ser recorridos para
adentrarnos en el personaje al cual Lacan le otorgará, posiblemente, la
tercera gran lectura: la de la ética.
Bibliografía
! 9Bollack, J. (2004) La muerte de Antígona. La tragedia de Creonte,
Madrid, Arena Libros.
Derrida, J. (2015) Clamor-Glas, Madrid,, Oficina de Arte y Ediciones.
Fraisse, S. (1974) Le Mythe d´Antigone, París, A. Colin.
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Biblioteca Nueva.
Freud, S. (1972, 2) El chiste y su relación con lo inconsciente., Obras
Completas, t. III, Madrid, Biblioteca Nueva.
Freud, S. (1972, 3) Tres ensayos para una teoría sexual, Obras
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Freud, S. (1972, 4), Mis opiniones acerca del rol la sexualidad en la
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Molinari, C. (1977), Storia di Antigone. Da Sofocle al Living Theatre, Bari,
Di Donato.
Steiner, G. (1984) Antígonas, una poética y una filosofía de la lectura,
Barcelona, Gedisa.
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