SEMINARIO DE UMBRAL

KARL ABRAHAM12

En 1917 Sigmund Freud presenta su trabajo «Duelo y Melancolía» escrito en

1915. En esta obra incluye conceptualizaciones derivadas del examen de los

trabajos de Abraham (1877-1926).

En una de sus cartas a Abraham, Freud expresa:

«Sus observaciones sobre la melancolía me fueron muy valiosas,

y he incorporado sin vacilar a mi ensayo todo lo que de ellas

pude utilizar. Lo más valioso fue para mi la referencia a la fase

oral de la libido; también acogí su vinculación con el duelo (…)

casi todo lo que ha escrito me gustó mucho.

Hay sólo dos cosas que quisiera señalar: que no marca

suficientemente lo esencial de su hipótesis, es decir, el aspecto

tópico, la regresión de la libido y el abandono de los

investimientos objetales inconscientes; y que pone en primer

plano, en lugar de ello, el sadismo y el erotismo anal como

elementos explicativos..» (Carta a Abraham de fecha 4-5-1915)3

.

Siete años después, en 1924, Karl Abraham presenta “Un breve estudio de la

evolución de la libido, considerada a la luz de los trastornos mentales”4. Es una

obra en que el autor presenta sus elaboraciones con diferentes casos clínicos.

La PRIMERA PARTE de este estudio trata la relación de los estados maníacos

depresivos y los niveles pregenitales de la libido.

I. Aborda el estudio de la melancolía junto con la neurosis obsesiva

relacionándolas a ambas con la fase pregenital de la libido, es decir, la

organización anal sádica, como también, desde lo que él denomina “el intervalo

libre”.

Ya en 1911 señalaba que los síntomas obsesivos se presentan en los casos de

melancolía y que los neuróticos obsesivos padecían estados de depresión como

también que en ambas afecciones se descubría en la vida pulsional del

paciente un alto grado de ambivalencia.

El acontecimiento de importancia que subyace en la melancolía es la pérdida

de objeto que precede a la aparición de la enfermedad. En cambio, en la

neurosis obsesiva, existe una actitud marcadamente ambivalente, se teme

perder el objeto, pero en última instancia, se lo conserva.

En el estudio de la melancolía, Abraham toma como punto de partida “el

intervalo libre” que se intercala entre los dos períodos de la enfermedad. Este

intervalo libre es una formación de carácter anormal y que coincide con la del

neurótico obsesivo.

Los pacientes maníaco-depresivos como los neuróticos obsesivos presentan las

mismas peculiaridades respecto a la limpieza y el orden; la misma tendencia a

asumir una actitud obstinada y desafiante, alternando con una docilidad

exagerada y un exceso de “bondad”, las mismas anormalidades de conducta

respecto al dinero y las posesiones.

1 Abraham, K. (2006). Obras escogidas. RBA. Coleccionables. Biblioteca de

Psicoanálisis. Barcelona: Ediciones Hormé, pp. 333-395.

2 Napione Bergé, M.E. Seminario de UMBRAL. Barcelona, 19 de febrero de 2007.

3 Ávila, A. (1990). Psicodinámica de la depresión. Anales de Psicología, 6 (1), 37-58.

1SEMINARIO DE UMBRAL

Estos rasgos de carácter proporcionan una importante evidencia de que las

dos últimas condiciones patológicas tienen una estrecha relación psicológica

con una y la misma fase pregenital de la libido: organización anal-sádica.

Las excitaciones libidinales que corresponden al erotismo anal tienen en esa

etapa conexiones estrechas y múltiples con los impulsos sádicos.

Otra diferencia es que los estos maníaco depresivos siguen un curso

intermitente y los estados obsesivos son de carácter crónico, mostrando una

tendencia a tener considerables disminuciones.

A través de pacientes neuróticos se ha confirmado que los procesos excretorios

son empleados con fines sádicos y se ha descubierto que la observación de la

psicología de los niños confirma este hecho.

También se ha observado que un rasgo de carácter aislado como la

desconfianza por ejemplo, puede provenir tanto de fuentes sádicas como

anales.

Abraham se plantea entonces el siguiente interrogante ¿por qué en un cierto

nivel del desarrollo, los impulsos sádicos exhiben una especial afinidad por el

erotismo anal y no, por el erotismo oral o genital? (pp. 338).

La respuesta la basa en:

1. 2. que el erotismo anal contiene tendencias placenteras opuestas;

que las tendencias opuestas similares existen en el campo de los

impulsos sádicos.

II. Presenta la comparación entre la pérdida del objeto y la introyección en el

duelo normal y en los estados mentales anormales, en particular en la

melancolía y en la homosexualidad.

«Cuando la persona melancólica sufre un desengaño insoportable

infligido por su objeto de amor, tiende a expulsarlo y destruirlo como si se

tratara de heces. Cumple a continuación el acto de introyectarlo y

devorarlo, acto que es una forma específicamente melancólica de

identificación narcisista. Su sádica sed de venganza puede satisfacerse

ahora atormentando al Yo, actividad que es en parte fuente de placer»

(Abraham, 1924).

PERSONA NORMAL PACIENTE MELANCÓLICO

Se pone en movimiento por una pérdida real

(muerte)

Una “frustración”, una decepción por

parte del objeto amado puede

desencadenar en cualquier momento una

ola poderosa de odio. Tal remoción de la

catexia libidinal positiva tendrá los

efectos más profundos: conducirá al

abandono del objeto.

Los sentimientos de afecto desalojan a los

hostiles respecto a un objeto que en realidad

se ha perdido.

Se basa en un trastorno radical de sus

relaciones libidinales con el objeto. Se funda

en un serio conflicto de sentimientos

ambivalentes del que sólo puede escapar

dirigiendo hacia él mismo la hostilidad que

sentía originariamente hacia su objeto.

El fin principal es mantener las relaciones de

la persona con el objeto desaparecido o lo que

es lo mismo, compensar su pérdida

Existe un conflicto muy fuerte basado en la

ambivalencia libidinal, que todo sentimiento

de amor es amenazada por la emoción

opuesta

Abraham señala que sólo por medio de un psicoanálisis regular podemos

llegar a percibir que hay una relación entre la pérdida del objeto y tendencias

basadas en la primera fase de la etapa anal-sádica, a perder y destruir cosas;

2SEMINARIO DE UMBRAL

y que el proceso de introyección tiene el carácter de una incorporación física

por la boca.

Abraham sostiene que si bien no se sabe cómo se efectúa en la mente normal

el proceso del duelo, presenta un caso en el que muestra que también en el

proceso de duelo normal la persona reacciona ante una real pérdida del

objeto realizando una momentánea introyección de la persona amada.

III. Profundiza en el proceso de la introyección en la melancolía,

comparando ésta con la paranoia. Enuncia sus supuestos sobre una

diferenciación interna en la fase oral de la libido como también en la fase anal

sádica de la libido y propone una evolución de la libido por fases.

De acuerdo con Freud, plantea que después que el melancólico ha perdido a

su objeto, intenta algún tipo de recuperación de él.

Basándose en los casos clínicos que presenta sostiene en su estudio que el

inconsciente considera a la pérdida de su objeto como un proceso anal, y a

su introyección como un proceso oral.

Señala que la tendencia a la coprofagía parece contener un simbolismo que es

típico de la melancolía.

El paciente melancólico hace a su objeto amoroso el blanco de ciertos

impulsos que corresponden al nivel inferior de la fase anal-sádica de la

evolución de su libido. Éstos son los impulsos de expeler (en un sentido anal)

y de destruir (asesinar). Se identifica al producto de tal asesinato – el cuerpo

muerto- con el producto de la expulsión, con el excremento.

IV. Nos habla sobre la psicogénesis de la melancolía y describe una serie

de factores relacionados con la etiología de la depresión melancólica, que

tomados aisladamente podrían entrar en la etiología de otras psiconeurosis.

Abraham señala que sólo se produce una depresión melancólica con sus

síntomas específicos cuando los siguientes factores están presentes y que

tomados aisladamente, podrían entrar en la etiología de otras psiconeurosis:

1) Un factor constitucional, ligado con una excesiva acentuación del

erotismo oral.

2) Especial fijación al nivel oral.

3) Una seria ofensa al narcisismo infantil ocasionada por sucesivas

decepciones afectivas: Los sucesivos desengaños amorosos conducen al

prototipo de depresión “Paratimia primaria” que originan un daño severo al

narcisismo infantil.

4) La ocurrencia de la primera decepción afectiva importante antes de que

los deseos edípicos hayan sido superados

5) La repetición en la vida posterior de la decepción primaria.

V. Sostiene la hipótesis de que el prototipo infantil de la depresión

melancólica es una paratimia primaria derivada del complejo de Edipo:

El paciente deseó ganar a su madre como aliada en la lucha contra su padre,

y su decepción al verse rechazado, unida a las violentas emociones que

experimentó cuando observó lo que sucedía en el dormitorio de sus padres.

Alimentó terribles planes de venganza, y sin embargo, la ambivalencia de sus

sentimientos le impidió ponerlos en práctica. Incapaz tanto de un amor

completo como de un odio sin concesiones, sucumbió a un sentimiento de

desesperanza. En los años que siguieron, hizo repetidos intentos de conseguir

3SEMINARIO DE UMBRAL

un amor objetal exitoso; y cada fracaso en esto trajo consigo un estado de

ánimo que era la réplica exacta de su paratimia primaria. Es a este estado

al que llamamos melancolía. El melancólico – dice Abraham – está dispuesto

inclusive en sus intervalos libres, a sentirse decepcionado, traicionado o

abandonado por su objeto amoroso.

VI. Presenta sus elaboraciones sobre la manía como una fase de esta

afección cíclica (maníaco depresiva).

Así como en la fase depresiva se sentía desposeído y segregado del mundo de

los objetos, en su fase maníaca proclama su poder de asimilar todos los

objetos. Pero este acto placentero de ingerir nuevas impresiones es

acompañado por el acto igualmente placentero de expelerlas casi tan pronto

como han sido recibidas. La fuga de ideas expresada en un torrente de

palabras representa un veloz y agitado proceso de recibir y expeler nuevas

impresiones.

En la melancolía existe algún particular objeto introyectado al que se trató

como una porción de alimento que sido incorporada.

En la manía, todos los objetos son considerados como elementos que deben

pasar rápidamente por el “metabolismo psicosexual” del paciente. Por las

asociaciones del paciente maníaco se puede comprobar que identifica sus

pensamientos expresados con los excrementos.

Abraham señala algo que se observa en el duelo normal y que sospecha que

tiene una aplicación general. Cuando una persona apesadumbrada ha

separado gradualmente su libido del objeto muerto por medio de la

“elaboración del pesar”, toma conciencia de un incremento de sus deseos

sexuales. Lo manifiesta en una forma sublimada también, como ser,

mostrando un mayor espíritu de empresa, ampliando el círculo de sus

intereses intelectuales, etc. Tal aumento del deseo libidinal después de la

pérdida de un objeto aparece luego de un tiempo, que varía según el curso que

sigue la “elaboración del pesar” en cada caso.

Remite a Róheim quien presenta un trabajo en el Congreso Psicoanalítico de

1922 sobre las primitivas ceremonias del duelo, en el que demuestra que para

el hombre primitivo el período de duelo es seguido por un estallido de la

libido, al que se pone fin con el asesinato e ingestión simbólica de la

persona muerta, ejecutados esta vez con placer evidente y no disimulado;

termina, en otras palabras, con una repetición del acto edípico.

VII. En el último apartado de esta primera parte, presenta la finalidad del

tratamiento psicoanalítico de la melancolía.

Plantea que en ciertas etapas de la enfermedad, el melancólico es capaz de

establecer un grado de transferencia suficiente para justificar los intentos de

tratarlo. Esto sucede en los intervalos libres.

Hacer por el paciente algo más que eliminar sus síntomas, es decir, que debe

salvaguardarlo de un retorno de la enfermedad. Si se cumple este primer

requisito se puede ver que se producen en la vida mental del paciente muchos

cambios que no se produjeron espontáneamente durante el intervalo libre.

Abraham señala que los análisis de los pacientes que atiende aún no ha

terminado y que por ello no puede hablar de la duración de los efectos del

tratamiento analítico pero sí, de los cambios que indudablemente ha

ocasionado.

4SEMINARIO DE UMBRAL

Abraham señala que los análisis de los pacientes que atiende aún no ha

terminado y que por ello no puede hablar de la duración de los efectos del

tratamiento analítico pero sí, de los cambios que indudablemente ha

ocasionado.

1. La capacidad para la transferencia del paciente aumenta a veces

visiblemente después de realizar alguna tarea psicoanalítica.

2. La actitud narcisista y negativa del paciente hacia ciertas personas o hacia

todo su medio ambiente, y su alto grado de irritabilidad, disminuyen de un

modo que nunca se ha presentado en el intervalo libre.

3. El paciente se fue haciendo capaz de dirigir su libido hacia una persona

particular, de una manera normal.

4. Después de haber conseguido analizar en buena parte su proceso de

introyección, apareció alivio, y ya no parece el tema de la inferioridad de una

manera torturante.

5. El criterio más importante es la formación de síntomas transitorios. Los

pacientes exhiben moderadas paratimias en su intervalo libre, las que siendo

leves, presentan los rasgos esenciales de la melancolía y la manía. Abraham

observó que estos síntomas transitorios no se caracterizaban por abandono de

su objeto, sino que se trataba de uno obsesivo, o una fobia, o una conversión

histérica. Y agrega que el que una psiconeurosis ascienda de un nivel

melancólico a uno histérico, es un logro significativo y notable.

Señala una comunicación con Freud que le dijo que tuvo dos casos de este

tipo en los cuales la curación fue permanente. Uno de ellos no ha sufrido

recaídas en los últimos diez años.

En la SEGUNDA PARTE, Abraham presenta su teoría sobre los orígenes y

desarrollo del amor objetal5. (pág. 379)

La teoría de las etapas pregenitales de la libido se ocupa de las

transformaciones que sufre el sujeto en lo que atañe a su meta sexual,

durante el curso de su desarrollo psicosexual.

En la teoría de las etapas de la organización libidinal, se reconoce la presencia

de dos tendencias placenteras diferentes en la etapa anal-sádica:

una que es la más primitiva, la de expeler al objeto (evacuación) y

destruirlo,

y otra posterior, retenerlo.

Esto lleva a pensar, a partir de bases empíricas, que existe una diferenciación

dentro de la fase anal-sádica, que anteriormente, se suponía homogénea (pp.

380).

Abraham llega a la conclusión que el paciente melancólico regresa al nivel

inferior de la fase anal sádica pero que no detiene allí, sino que su libido

tiende hacia una fase anterior, la canibalística, en la cual el fin instintivo

<pulsional> consiste en incorporar al objeto.

5 objetivo alude a objetal; individuo a sujeto.

5SEMINARIO DE UMBRAL

En su inconsciente, identifica al objeto amoroso que ha perdido y abandonado

con el producto más importante de su evacuación corporal – con sus

excrementos- y lo reincorpora dentro de su ego <Yo> por medio del proceso de

la introyección.

También está presente el conflicto de sus sentimientos ambivalentes. Dicho

conflicto aumenta y se suscita la tendencia de regresar hacia una etapa más

primitiva del desarrollo libidinal, cuyo fin sexual es la succión.

Esta etapa se considera como preambivalente.

Existen dos niveles en la fase oral como también en la fase anal. También

existe una diferenciación en la fase genital, considerando libre de ambivalencia

o postambivalente, al más reciente de esos niveles.

Abraham distingue tres fases en la evolución de la libido como también, tres

fases en la relación del sujeto con su objeto, señalando que es a Freud a quien

se deben estos descubrimientos.

En este sentido, menciona a Freud:

Fase autoerótica: correspondiente a la primera infancia en la cual el

sujeto no tiene objeto.

Fase narcisista: él mismo es su propio objeto amoroso.

Fase en que existe amor objetal.

Abraham realiza estudios en el campo de las neurosis narcisistas y de ciertas

neurosis que pertenecen a esos niveles del amor objetal que están

estrechamente relacionados con las neurosis narcisistas en algunos aspectos

(381).

CASOS CLÍNICOS

Presenta otros casos clínicos a la par de la melancolía para dar cuenta de los

impulsos oral sádicos, tal es el caso de una grave neurosis cuyo síntoma más

severo era un vómito histérico, con fuertes tendencias cleptomaníacas, que

también, como en otra paciente demostraron estar determinadas por su

complejo de castración.

MELANCOLÍA

Abraham hace referencia a pacientes maníaco-depresivos con síntomas

graves, con tendencias canibalísticas, destructivas que se manifestaron de

diferente forma mientras estuvieron presentes.

Interesa la ambivalencia que expresa la fantasía:

Impulso de incorporación parcial del objeto, que lo relaciona con la

categoría de canibalismo parcial.

Un canibalismo completo y sin restricciones sólo es posible sobre la base de

un narcisismo irrestricto. Lo que el individuo considera es su propio deseo

(anhelo) de placer. (pie de página: la selección de la víctima en el canibalismo

de los pueblos primitivos, obedece a una estricta determinación afectiva).

6SEMINARIO DE UMBRAL

En el nivel de canibalismo parcial (posterior al completo) el individuo muestra

los primeros signos de tener algún cuidado por su objeto.

Se puede considerar a ese cuidado aunque incompleto como el principio del

amor objetal en un sentido estricto, puesto que el individuo ha comenzado a

someter a su narcisismo.

Pero en este nivel de desarrollo, el individuo está lejos de reconocer la

existencia de otro individuo como tal, y de “amarlo” en su totalidad, sea en

sentido físico o psíquico. Su deseo se dirige todavía a sacar parte del cuerpo

de su objeto e incorporarla. Esto, por otro lado, implica que ha abandonado el

fin puramente narcisista de un completo canibalismo.

PARANOIA

Los psicoanalistas van Ophuijsen y Stärcke descubrieron durante el curso de

su práctica psicoanalítica, que en la paranoia el “perseguidor” puede ser

derivado de la imagen conciente del paciente de las heces en sus intestinos, a

las que identifica con el pene del “perseguidor”, esto es, de la persona de su

propio sexo a quien originariamente amaba. De modo que en la paranoia el

paciente representa a su perseguidor por una parte de su cuerpo, y cree que lo

está llevando consigo. Le gustaría desembarazarse de ese cuerpo extraño, pero

no puede.

Cuando el paranoico ha perdido sus relaciones libidinales con su objeto, y con

todos los objetos en general, trata de compensar como puede una pérdida que

para él significa la destrucción del mundo.

En el proceso de reconstrucción, el paranoico incorpora una parte de su objeto

y al hacerlo, sigue el mismo destino del melancólico, quien incorpora a todo

su objeto por el proceso de introyección.

Tampoco puede escapar de ese modo a su ambivalencia.

Como el melancólico, por lo tanto, trata de desembarazarse de esa parte de su

objeto que ha introducido dentro suyo. En el nivel psicosexual donde se

encuentra, sólo puede haber para él un proceso anal. Para el paranoico, por lo

tanto, el objeto amoroso es equivalente a las heces de las que no se puede

librar. La parte introyectada del objeto no lo abandonará, así como en el caso

del melancólico el objeto, que ha sido introyectado en su totalidad, continúa

ejerciendo desde adentro su poder despótico.

El melancólico incorpora en su conjunto a su objeto abandonado. El

paranoico sólo introyecta una parte de él (introyección parcial).

Respecto a su fin sexual, la libido del paranoico regresaría a la primera de las

dos etapas anal-sádicas mientras que respecto a su actitud hacia el objeto

retrocedería a la etapa de la introyección parcial, quedando sujeto a discusión

si esa introyección se hace de una manera anal u oral.

Respecto a la parte del cuerpo que se introyecta hay que hacer notar que se

asimila generalmente el pene al pecho femenino, y que otras partes del cuerpo,

tales como el dedo, el pie, el cabello, las heces y las nalgas, pueden

representar de un modo secundario a esos dos órganos (remite al concepto de

identificación parcial en Freud).

7SEMINARIO DE UMBRAL

FETICHISMO

Si suponemos que existe esa etapa de “amor parcial” en el desarrollo del amor

(objetal), se pueden aclarar otros hechos y entender cierta peculiaridad de las

perversiones sexuales señaladas por Sachs (“Zur Genese der Perversionen,

1923): el pervertido concentra su interés en ciertas partes del cuerpo de su

objeto, en particular el fetichista. Para éste, a menudo, toda la persona es un

apéndice accidental de una parte especial de su cuerpo que ejerce una

irresistible atracción sobre aquél.

Este proceso psicológico por medio del cual se reduce a la mayor parte del

objeto a la insignificancia y se atribuye un valor excesivo a la parte restante,

demuestra ser una consecuencia de una regresión de la libido a esta supuesta

etapa de “amor parcial”. Aquellas partes sobre las cuales el fetichista tiende a

concentrar sus inclinaciones, son las mismas que encontramos como objetos

del “amor parcial”.

NEUROSIS OBSESIVA

Observaciones clínicas indican que en las neurosis obsesivas existe un

fenómeno regresivo a esta etapa del desarrollo objetal. En esta etapa, el

individuo todavía no puede amar a nadie en todo el sentido del término. Su

libido está ligada todavía a una parte del objeto. Pero ya ha abandonado su

tendencia a incorporar esa parte. En lugar de ello, desea dominarla y

poseerla. Se exterioriza una propiedad. La propiedad no significa ya lo que el

individuo ha incorporado devorándolo. Ahora se la sitúa afuera del cuerpo.

De este modo se reconoce y salvaguarda su existencia.

Esto significa que el individuo ha realizado una importante adaptación al

mundo exterior. Hace posible por primera vez la propiedad conjunta de un

objeto.

En cambio, el método de devorar el objeto sólo aseguraba la propiedad a una

sola persona.

El carácter particularmente intenso de las imágenes de castración activa y

pasiva en los pacientes obsesivos, y su peculiar actitud en materia de

posesión, hacen muy probable que haya una vinculación entre esa afección y

la etapa del amor parcial.

PERSONA SANA

El PSA enseña que el Inconsciente de la persona adulta contiene muchas

huellas de las primeras etapas de su vida psicosexual, y que en la persona

sana se encuentran principalmente en sus sueños. Un ejemplo son los sueños

sobre caída de un diente, donde éste simboliza por una parte a la castración y

por otra a alguna persona a quien el sujeto del sueño conoce y cuya muerte

desea en el sueño. Así se equipara a una parte del cuerpo que tiene que ser

expelida, a un amigo o familiar.

Comparar a otra persona con una parte del propio cuerpo, el que es objeto de

una estimación narcisista especialmente alta, es sin duda una prueba de amor

excepcional.

Alude a las expresiones de “mi corazón” para referirse a una persona amada;

una madre quiere a hijo como “la niña de mis ojos”.

8SEMINARIO DE UMBRAL

La pérdida del diente o su extracción es bastante indolora, lo que se puede

inferir que la pérdida que sufre, de esa persona, no le resulta tan penosa

después de todo.

HISTERIA

Una actitud erótica positiva hacia el objeto, pero con exclusión de sus

genitales, parece ser la expresión típicamente histérica de la prohibición del

incesto (CASO CLÍNICO en pág. 389-390).

El rechazo de la zona genital se aplica al propio cuerpo del sujeto, así como al

del objeto. Esta situación es responsable en gran medida de la impotencia

masculina y la frigidez femenina. En ellos, el individuo no puede amar

completamente a su objeto debido a la presencia de sus genitales. Tal

inhibición de la libido en ambos sexos procede del complejo de castración.

Freud ya había señalado que los histéricos rechazan los fines sexuales

genitales normales, y ponen en su lugar otros fines “perversos”.

El cuadro siguiente sintetiza las diversas etapas de la organización sexual y

del amor objetivo por las que pasa el individuo, siendo este esquema

provisional, ya que no implica que las etapas sean seis ni que las etapas

ubicadas en el mismo nivel horizontal coincidan necesariamente en el tiempo.

Se las puede comparar a los horarios de los trenes expresos, donde sólo se

inscriben las estaciones más grandes en las que paran (pág 391).

Etapas de la organización

libidinal

Etapas del amor objetivo

VI. Etapa genital final Amor objetivo (Post-ambivalente)

V. Primera etapa genital (fálica) Amor objetivo con

exclusión de los

genitales

IV. Última etapa anal-sádica Amor parcial

III. Primera etapa anal-sádica Amor parcial con

incorporación

II. Última etapa oral (canibalística) Narcisismo

(total incorporación

del objeto)

I. Primera etapa oral (succión) Autoerotismo (sin

(Pre-ambivalente)

objeto)

(Ambivalente)

Cuadro. Etapas de la organización sexual y del amor objetal

Este cuadro ofrece un breve panorama del desarrollo psicosexual del hombre,

en dos aspectos. Considera el movimiento de su libido respecto a su fin sexual

y a su objeto sexual.

Abraham alude a la formación de las inhibiciones de los instintos6 como

fenómenos importantes pertenecientes a este proceso de desarrollo.

La primera etapa es autoerótica está exenta de inhibiciones instintivas,

de acuerdo con la ausencia de una real relación con objetos.

En la etapa del narcisismo con un fin sexual canibalístico, aparece la

primera evidencia de una inhibición instintiva (pulsional), bajo la forma

6 Instintos = pulsiones

9SEMINARIO DE UMBRAL

de ansiedad morbosa. El proceso de superación de estos impulsos

canibalísticos está íntimamente asociado con un sentimiento de culpa

que pasa al primer plano como típico fenómeno inhibitorio

correspondiente a la tercera etapa.

El fin sexual de incorporar una parte del objeto es dejada atrás cuando

aparecen en el individuo sentimientos de piedad y repugnancia y

eliminan esa forma de actividad libidinal.

En la etapa de amor objetal con exclusión de los genitales, la inhibición

toma la forma de sentimientos de vergüenza.

En la etapa del amor objetal real, encontramos sentimientos sociales de

un tipo superior que regulan la vida instintiva del individuo.

EN EL NIÑO

En la etapa del “amor parcial con incorporación”, el objeto amoroso es

representado por una parte de sí mismo. El niño tiene una actitud

ambivalente hacia esa parte (pene, pecho, excrementos, etc.). Esto es, la desea

y la rechaza a la vez. Cuando ha abandonado por entero su tendencia a

incorporar los objetos – cambio que sucede en la cuarta etapa -, adopta una

actitud de menosprecio hacia esas partes, y especialmente hacia las heces. En

esta etapa el excremento se convierte para él en la representación de todo lo

que no desea conservar, identificando con aquél a la persona a quien rechaza

con repugnancia. La mera idea de ponerse excrementos en la boca es ahora la

esencia misma de todo lo repugnante.

En algunas afecciones se puede observar un serio proceso de regresión en el

cual el individuo tiene una vez más como fin sexual la ingestión de las heces,

ya que en nuestro inconsciente conservamos nuestra estimación narcisista

original del valor del excremento.

Abraham agrega una explicación coherente de la relación que existe entre las

diversas formas de psiconeurosis y los diferentes niveles del desarrollo de la

libido, pero las señala con reservas.

Se puede suponer que en la melancolía, la capacidad de amar del sujeto ha

tenido un desarrollo especialmente pobre, de modo que si cae enfermo, su

tendencia a incorporar al objeto de una manera canibalística obtiene el

predominio.

Parecería que en los estados paranoicos la libido se ha detenido, en su

movimiento regresivo, en la etapa de la incorporación parcial (tercera etapa).

Esto también vale para los estados de cleptomanía. Quizás la principal

diferencia entre los deseos que contienen cada una de esas enfermedades es

que el fin sexual del cleptómano es una incorporación oral de su objeto, y

el del paranoico su incorporación anal.

Abraham propone un trabajo psicoanálitico firme y persistente, en especial en

lo que atañe a las psiconeurosis narcisistas para lograr una teoría completa

del desarrollo psicosexual del hombre.

Mientras tanto, considera que no es superfluo considerar los argumentos que

prima facie en favor de ellas.

Los resultados de los estudios han sido obtenidos con métodos

estrictamente empíricos.

10SEMINARIO DE UMBRAL

El proceso de desarrollo cuya existencia se ha supuesto, sigue las

mismas líneas que los procesos de crecimiento orgánico: lo que era al principio

una parte se convierte en un todo, y lo que era en un principio en un todo

para a ser una parte y por fin pierde todo valor o continúa existiendo como

mero rudimento.

Se ha aplicado el principio biogenético de la vida orgánica al desarrollo

mental (psicosexual) del hombre. El PSA encuentra continuamente confirmado

el hecho de que el individuo recapitula la historia de su especie también en

sus aspectos psíquicos.

El desarrollo psicosexual del hombre está muy rezagado respecto a su

evolución somática, y es como una versión tardía o repetición de ese proceso.

El modelo biológico sobre el cual se basa el proceso evolutivo tratado en

este trabajo, tiene lugar en el primer período embriónico del individuo,

mientras que los procesos psicosexuales se extienden durante un número de

años de su vida extrauterina, es decir, desde su primer año hasta el período de

la pubertad. Abraham plantea que al volverse hacia el campo de la

embriología, existe una gran semejanza entre el desarrollo gradual de la vida

psicosexual del hombre y el desarrollo orgánico de su temprana vida

embrionaria. En su vida embrionaria, el primer órgano que se forma en

conexión con el primer proceso simple de división celular es el denominado

blastóporo, un órgano que se retiene permanentemente y conserva su función

en las formas inferiores del reino animal. En el embrión, durante un tiempo

existe una conexión abierta entre el canal intestinal (recto) y la parte caudal

del canal neural (canalis neurentericus). Pero lo que es más claramente visible

es el prototipo biológico de las fases oral-sádica (canibalística) y anal-sádica

del niño. Cita a Freud para dar cuenta: La organización anal-sádica puede ser

considerada como una continuación del desarrollo de la oral. La violenta

actividad muscular dirigida sobre el objeto, por la que se caracteriza, debe

explicarse como una acción preparatoria para la alimentación. La

alimentación deja de ser un fin sexual y la acción preparatoria se convierte en

un fin sexual suficiente por sí mismo. La función receptivo-pasiva se desliga

de la zona oral y se asocia con la zona anal.

Existe un notable paralelo entre los desarrollos orgánico y psicosexual del

individuo.

Aproximadamente que se está formando el ano en el embrión, se desarrolla el

sistema muscular. En este proceso los músculos de la mandíbula se adelantan

a los de los miembros. El desarrollo del ano y el de la mandíbula están

asociados estrechamente. Se puede observar que en la vida extrauterina, los

músculos de la mandíbula pueden efectuar movimientos eficaces y poderosos

antes que los demás músculos como los del tronco y de los miembros.

La cuarta etapa del desarrollo psicosexual del individuo es aquella en la que el

fin sexual es el control y la retención del objeto. Su correlato en la ontogénesis

biológica debe buscarse en la formación de mecanismos intestinales para

retener lo que se ha introducido en el cuerpo. Éstos consisten en

constricciones y ensanchamientos, contracciones anulares, pasajes

ramificados, desviaciones con extremos cerrados, múltiples pliegues, y

finalmente, los músculos voluntarios e involuntarios del esfínter del mismo

ano. Cuando se forma este complicado aparato para la retención de objetos,

no hay signos todavía de la aparición del aparato urogenital.

11SEMINARIO DE UMBRAL

La organización genital de la libido se divide en dos etapas que corresponden a

dos etapas en el desarrollo del amor a objetos. El desarrollo orgánico

proporciona un modelo. Los órganos genitales son al principio

“indiferenciados”, y es sólo más tarde que se diferencian en “masculinos” y

“femeninos”. Esto se aplica tanto a las glándulas generativas como a los

órganos de la cópula. De la misma manera, se percibe un proceso gradual de

diferenciación en la vida psicosexual del individuo.

Abraham se vale del paralelismo entre los procesos biológicos (ontogénesis

biológica) y el desarrollo psicosexual para ofrecer una explicación de la

evolución del amor a objetos en el individuo humano, hasta que se obtenga un

conocimiento psicoanalítico más amplio y profundo que permita llegar a

conclusiones válidas respecto a dicho desarrollo.

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Umbral
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